La crisis que atraviesa el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) abrió nuevamente el debate sobre la presencia de médicos cubanos en México. Mientras trabajadores mexicanos reclaman mejores condiciones laborales y denuncian problemas en el sistema sanitario, el opositor Partido Acción Nacional (PAN) cuestionó al Gobierno de Claudia Sheinbaum por mantener la cooperación médica con La Habana.
El vicecoordinador del PAN en la Cámara de Diputados, Federico Döring, responsabilizó de parte del conflicto a la actual dirección del IMSS y pidió a Sheinbaum sustituir a Zoé Robledo, uno de los principales impulsores de los acuerdos sanitarios con Cuba.
«Presidenta, ojalá que usted quisiera a los médicos y enfermeras mexicanos que trabajan en el IMSS, y les diera la centésima parte del apoyo presupuestal, del afecto y el reconocimiento que le dan a los médicos cubanos», declaró Döring.
El legislador también cuestionó directamente el trato diferenciado que, según su denuncia, reciben los profesionales mexicanos y extranjeros. «¿Por qué para los médicos cubanos, Presidenta, usted solo tiene abrazos, y para los médicos y enfermeras mexicanos del IMSS, usted solo tiene garrotazos?».
Las declaraciones coincidieron con una escalada de protestas dentro del Seguro Social. Las movilizaciones comenzaron el 8 de octubre y los trabajadores convocaron una megamarcha nacional para este martes 13, en medio de reclamos relacionados con salarios, prestaciones y condiciones de trabajo. A las demandas se suman señalamientos sobre falta de medicamentos y deficiencias en hospitales.
Döring mencionó además la muerte de once bebés durante el último mes como parte de la situación que, a su juicio, requiere cambios en la dirección del organismo. «Está el tema de los once bebés que han perdido la vida en el último mes, está esta crisis donde los médicos, enfermeras, se sienten saboteados por la actual dirección del IMSS y la falta de apoyo sindical», afirmó.
El diputado insistió en que la salida de Robledo sería necesaria para abrir una negociación diferente con los trabajadores. «Si usted en verdad quiere arreglar el conflicto, tiene que cambiar los interlocutores», manifestó.
La controversia llega mientras México mantiene una política activa de contratación de especialistas cubanos. En abril de 2024, el propio IMSS informó sobre la intención de ampliar la cooperación con Cuba hasta alcanzar 1.200 especialistas en hospitales y unidades médicas de 23 estados.
El Gobierno de Sheinbaum ha defendido la continuidad de estos acuerdos, especialmente para cubrir plazas en zonas donde asegura que no existen suficientes especialistas mexicanos. En marzo de 2026, la presidenta confirmó que mantendría la colaboración con La Habana pese a las presiones de Estados Unidos y a la cancelación de programas similares en otros países.
Las autoridades mexicanas también han rechazado las acusaciones de explotación laboral. La Embajada de México en Estados Unidos aseguró entonces que los convenios respetan los derechos de los profesionales cubanos y que la cooperación responde a necesidades de cobertura sanitaria.
Sin embargo, el programa tampoco está exento de cuestionamientos desde las propias brigadas cubanas. A comienzos de octubre, tres médicos denunciaron que llevaban más de dos meses sin recibir sus pagos y afirmaron que no habían obtenido una respuesta clara sobre cuándo se resolverían los retrasos.
Uno de ellos señaló que los problemas afectaban tanto a fondos canalizados mediante Banjército como a los correspondientes al Banco del Bienestar. También aseguró que los integrantes de la misión tenían prohibido reclamar públicamente.
Así, mientras el Gobierno mexicano defiende la presencia de especialistas cubanos como una vía para cubrir las necesidades de salud en zonas con déficit de personal, la oposición utiliza la actual crisis del IMSS para cuestionar las prioridades de la administración de Sheinbaum y reclamar mayor respaldo para los trabajadores mexicanos.

