Un incendio ocurrido la noche del domingo 11 de octubre en una instalación de la empresa estatal Azutecnia, en Manzanillo, provincia de Granma, dejó cinco trabajadores lesionados, dos de los cuales permanecen hospitalizados con quemaduras de consideración. El siniestro se produjo mientras se manipulaba un contenedor con recipientes de combustible.
Las llamas se desataron en el Taller T-22, perteneciente a la Unidad Empresarial de Base Talleres y Desmonte, vinculada al grupo azucarero estatal Azcuba. La instalación se encuentra en la Circunvalación, en el reparto Caimare, en la parte alta de Manzanillo.
El fuego movilizó a efectivos del Cuerpo de Bomberos de Manzanillo y del aeropuerto, así como a fuerzas del Ministerio del Interior y otras entidades locales. Vecinos y propietarios de pozos de agua también colaboraron en las labores de extinción, que se prolongaron durante varias horas hasta conseguir sofocar el incendio.
Identifican a los cinco trabajadores heridos en el incendio
La situación más delicada corresponde a Hermes Soria Romero, de 47 años, quien sufrió quemaduras en el 31% de su superficie corporal y fue reportado en estado crítico. El segundo paciente de mayor gravedad es Luis Roberto Tamayo Cedeño, de 36 años, con quemaduras en el 16% del cuerpo y pronóstico grave.
Ambos permanecen bajo atención médica especializada, aunque las informaciones más recientes los describen clínicamente estables dentro de la gravedad de sus lesiones. Hasta el momento no se ha comunicado una nueva evaluación que permita determinar cómo evolucionarán sus condiciones.
Los otros tres lesionados fueron identificados como Pedro Manuel Depara Ramos, de 22 años; Blas Sosa Vázquez, de 66; y Ernesto Espinosa Leyva, de 59. Los tres recibieron el alta hospitalaria, aunque deberán continuar con seguimiento médico durante su recuperación.
Por ahora, no se han divulgado conclusiones oficiales sobre las causas exactas del incendio ni se ha aclarado qué provocó la ignición del combustible durante la apertura del contenedor. Tampoco se han detallado públicamente las condiciones de seguridad existentes en el momento del accidente.
Advierten que el incendio pudo haberse evitado
El siniestro también provocó una fuerte reflexión del cubano Aris Arias Batalla, quien cuestionó en su perfil de Facebook la falta de prevención ante los peligros que supone la manipulación de materiales inflamables.
Arias aseguró que este tipo de accidentes no debería considerarse inevitable y apuntó a la necesidad de revisar los procedimientos de seguridad. Según expresó, quienes llevan tiempo advirtiendo sobre los peligros relacionados con el combustible conocen las consecuencias que pueden tener los protocolos incumplidos y las medidas preventivas insuficientes.
“La apertura de un contenedor con recipientes de combustible que desencadenó este siniestro no fue un hecho fortuito”, escribió. A su juicio, se trató de la materialización de un riesgo conocido que aparentemente no recibió la atención necesaria, aunque estas afirmaciones no han sido confirmadas por una investigación oficial.
El cubano también reconoció el esfuerzo de los bomberos, los trabajadores y los vecinos que intervinieron para controlar la emergencia. Sin embargo, insistió en que la valentía de quienes arriesgan sus vidas no debería convertirse en un sustituto de las medidas destinadas a evitar este tipo de tragedias.
“El heroísmo no debe ser el plan”, afirmó, al reclamar una revisión exhaustiva de los protocolos de manipulación y almacenamiento de sustancias peligrosas en las instalaciones industriales cubanas.
Otro accidente con combustible que preocupa en Cuba
El incendio de Manzanillo vuelve a poner sobre la mesa los riesgos relacionados con la manipulación de combustibles en instalaciones estatales. Apenas unas semanas antes, seis trabajadores resultaron heridos durante un incendio en la Empresa de Gas Manufacturado de La Habana, cuando una brigada intentaba reparar una avería.
Entre los antecedentes más dolorosos figura también el incendio de la Base de Supertanqueros de Matanzas, ocurrido en agosto de 2022, que dejó 17 fallecidos y numerosas personas lesionadas. La tragedia conmocionó al país, especialmente por la muerte de varios jóvenes que participaban en las labores de extinción.
Aunque los accidentes ocurrieron en circunstancias diferentes y no existe evidencia de una causa común, la seguridad industrial vuelve a ser motivo de preocupación.
En Manzanillo, mientras tres de los lesionados ya se recuperan fuera del hospital, las familias de Hermes Soria Romero y Luis Roberto Tamayo Cedeño continúan pendientes de su evolución. La emergencia ha terminado, pero sigue sin conocerse qué provocó exactamente el fuego y si existieron fallas de prevención que contribuyeron al accidente.

