La Fábrica de Arte Cubano (FAC) rechazó las acusaciones de presunta discriminación difundidas recientemente por el Instituto Cubano de la Música, otras instituciones y medios oficiales, y las calificó de «falsas», y «bochornosas» para un proyecto cultural que —afirma— ha defendido la inclusión, la diversidad y la libertad creativa desde su fundación.
En un comunicado público, FAC dijo que «lamentamos profundamente que quienes suscriben ese comunicado difamatorio –los mismos funcionarios que en reiteradas ocasiones han intentado censurar nuestras propuestas– recurran ahora a este ataque mediático.
«FAC es un proyecto cultural independiente y autónomo, gestionado por artistas, que desde sus inicios ha sido un espacio alternativo de libertad creativa en Cuba. Al parecer, esto nos ha convertido en una “piedra en el zapato” para ciertos sectores institucionales que pretenden controlar la expresión cultural», indicó la nota.
El texto señala como “revelador” que la campaña de descrédito se intensificara tras la decisión de FAC de rendir homenaje a la cantante Celia Cruz en el centenario de su nacimiento, tributo que —según denuncian— fue censurado a última hora por autoridades culturales.
«Resulta revelador que esta campaña de descrédito se intensifique justo después de que FAC decidiera rendir homenaje a Celia Cruz –una artista cubana, mujer y negra de trascendencia mundial– en el centenario de su nacimiento», expresó la publicación.
«En lugar de apoyar este merecido tributo a una de nuestras figuras culturales más icónicas, autoridades culturales optaron por censurarlo a última hora. Es lamentable que, acto seguido, intenten desacreditarnos con falsos pretextos, cuando el verdadero trasfondo de su molestia es que FAC siga siendo un espacio independiente que celebra sin miedo la cultura cubana en toda su riqueza. Rechazamos enérgicamente estas maniobras, cuyo objetivo pareciera ser forzar el cierre de nuestro proyecto.», explicó.
La organización aclaró además que no posee un local propio y que opera en un inmueble estatal por exigencias legales, bajo tutela administrativa de una institución cultural que es la única que percibe los ingresos de taquilla. FAC subraya que su sostenibilidad económica depende exclusivamente del esfuerzo de sus integrantes y de la colaboración de actores privados, sin financiamiento estatal para gastos operativos.
«La autosostenibilidad financiera de FAC depende exclusivamente del esfuerzo de sus miembros y de la colaboración de actores privados; ninguna institución sufraga nuestros gastos operativos. Absolutamente todo, desde el más insignificante bombillo hasta los equipos de luz y sonido más sofisticados, ha sido adquirido por el director de FAC, el artista X Alfonso, con fondos propios (muchas veces recurriendo a deudas personales) y por los negocios privados existentes en FAC, sin apoyo gubernamental alguno», añadió.
La publicación se suma a la declaración del músico X Alfonso, que consideró que «somos una espina en el zapato del Ministerio de Cultura desde julio de 2018. Cada semana es lidiar con absurdos, censuras y falta de diálogo; muchos artistas saben de lo que estoy hablando. No ha sido fácil ni lo será. Tienen el poder para cerrar físicamente este local, pero no podrán apagar lo que es este proyecto ni las voces de quienes estamos involucrados”.
«Entre el malentendido, la campaña oficial falsa de discriminación, los comentarios fascistas de perfiles sin foto, los que no saben qué es FAC ni han puesto un pie aquí pero gritan ‘¡Cierren FAC!’, los buscadores de likes, los que publican titulares sin investigar, el mal periodismo, los censores del arte, los verdaderos racistas, los que niegan la libertad de expresión… todos ellos han mostrado una vez más lo rota que está nuestra sociedad y el daño que le han hecho”, añadió.
La nota de FAC tiene lugar tras la denuncia de un joven cubano que señaló fue víctima de racismo por el personal de seguridad de la instalación que le negó la entrada sin explicación. Sobre este hecho Alfonso indicó que fue una confusión fatal y que le ofreció sus disculpas al muchacho, quien fue confundido con un carterista que había robado en FAC.
“Me llega la información y automáticamente llamo al responsable para pedir una explicación. Me detalla lo ocurrido, obtengo el contacto de Kevin y lo localizo. Lo primero que hice fue disculparme. Luego le expliqué: lo confundieron con una persona que ha estado cartereando al público asistente a FAC, y por precaución no lo dejaron entrar. Fatal la equivocación, fatal todo, todo mal, porque el muchacho pagó por una serie de eventos que hace años hemos vivido en fac y lo lamentamos profundamente. Él entendió el malentendido y me habló le encanta la FAC cosa que le agradecí, y nuevamente me disculpé”, relató.

















