El embajador cubano ante la ONU le dice al New York Times lo que el régimen nunca dice en público: quiere un acuerdo pero no confía en Washington
Régimen cubano señala disposición al diálogo con EE.UU. en medio de la mayor presión diplomática y militar en décadas
Ernesto Soberón Guzmán, embajador de Cuba ante la ONU, dialogó con The New York Times sobre la relación entre Cuba y los Estados Unidos. Según este funcionario, el régimen se dispone a realizar ciertos cambios económicos y estructurales, pero duda de que la Administración Biden participe de manera honesta en estas negociaciones.
El periódico mexicano Reforma ha publicado una serie de declaraciones de Ernesto Soberón Guzmán, embajador de Cuba ante la ONU, tomadas del reportaje de The New York Times. Según el reportaje, el embajador sostuvo que Cuba se dispone a seguir negociando y que el régimen reconoce la necesidad de reformas tanto en su economía, como en su política interna.
Estas declaraciones son distintas de las declaraciones que el régimen suele hacer públicamente. Habitualmente, Cuba asevera que todo lo malo se debe al bloqueo, que Cuba no va a ceder ante presiones y que la Revolución resiste. De hecho, lo que declaró el embajador es la primera declaración oficial por encima del rango de agregado que admite la posibilidad de un acuerdo en mucho tiempo.
Lo que no cambió durante la declaración es la posición de desconfianza. Soberón Guzmán fue bastante directo: no confía en la buena fe de Washington y piensa que todos esos humanitarios, negociaciones secretas y la famosa carta de Rubio son partes de la misma operación encaminada a debilitar al régimen.
Esta posición es, en realidad, justificada. La administración Biden ha estado trabajando para lograr acuerdos con el régimen desde el principio de sus funciones. El pasado jueves, CBS News confirmó que el director de la CIA John Ratcliffe ha viajado personalmente a Cuba y propuso un acuerdo, consistente en colaboración en intercambio por la renuncia a las relaciones con Rusia, China y Irán.
Negociar con el USS Nimitz en el Caribe: geometría complicada
Lo que hace que la posición de Cuba sea tan particular se deriva precisamente de los hechos del contexto. Portaaviones de los Estados Unidos en las aguas del Caribe, imputación penal contra Raúl Castro, sanciones a GAESA, bloqueo energético desde enero y senadores demócratas buscando impedir una operación militar contra Cuba.
Estas situaciones dan un claro contexto para las negociaciones: Cuba parece estar dispuesta a buscar un acuerdo con los Estados Unidos para evitar algo peor que el propio acuerdo. Por otra parte, estas negociaciones no implican ninguna postura de fuerza, sino simplemente una necesidad de tiempo de alguien, que busca una manera de salir de la situación sin capitulación.
Cuba ha sobrevivido 67 años de presiones estadounidenses de diversas naturalezas. Sin embargo, hasta hoy no ha enfrentado la misma cantidad de presión, simultaneada y de varios aspectos a la vez. Además de las mencionadas, existen amenazas de sanciones energéticas y jurídicas. El gobierno de Biden ya mostró su capacidad de implementar las operaciones difíciles en Venezuela.
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