Miguel Díaz-Canel defendió el sistema de salud pública cubano como uno de los principales logros de la llamada revolución, pese a reconocer las graves dificultades que atraviesan los servicios médicos de la isla, marcados por la falta de recursos, el deterioro de las instalaciones y las demoras en la atención a los pacientes.
El mandatario hizo estas declaraciones durante la clausura de una visita del Comité Central del Partido Comunista al Ministerio de Salud Pública (MINSAP) y a varias instituciones sanitarias, según informó la Presidencia de Cuba.
Durante su intervención, Díaz-Canel aseguró que la salud constituye un derecho humano fundamental y que no puede considerarse una mercancía ni un privilegio. También afirmó que se trata de un logro social que requiere atención permanente y no admite descuidos.
Sin embargo, las cifras presentadas en el propio encuentro ofrecieron una imagen muy diferente de la situación que enfrenta la población.
El gobernante reconoció que más de 90.000 cubanos esperan actualmente por una intervención quirúrgica. También mencionó las dificultades para acceder a tratamientos de radioterapia, quimioterapia y diálisis, servicios esenciales para pacientes con enfermedades graves.
A esa situación se suma la de más de 34.000 embarazadas que, según los datos expuestos por el propio Díaz-Canel, no reciben todos los tratamientos y controles médicos que necesitan durante la gestación.
El dirigente atribuyó buena parte de estos problemas al embargo estadounidense, al que el gobierno cubano responsabiliza habitualmente de las limitaciones económicas que afectan al país.
Por su parte, el ministro de Salud Pública, José Ángel Portal Miranda, reconoció que las deficiencias del sector han provocado un creciente malestar entre los ciudadanos.
El titular admitió que existen insatisfacciones de la población con los servicios médicos y enumeró una larga lista de problemas que afectan el funcionamiento de hospitales y centros asistenciales.
Entre las principales dificultades mencionó la escasez de medicamentos, materiales gastables, reactivos y equipos de alta tecnología, así como las averías en instalaciones y servicios básicos.
También señaló problemas con ascensores, calderas, grupos electrógenos, lavanderías, sistemas de abastecimiento de agua, cámaras frigoríficas y transporte sanitario.
Portal Miranda reconoció que los programas de recuperación impulsados por las autoridades no han sido suficientes para revertir el deterioro.
Las declaraciones oficiales coincidieron con una nueva ola de cuestionamientos en las redes sociales, después de que Díaz-Canel publicara imágenes de su recorrido por el Hospital Pediátrico William Soler, en La Habana.
Varios usuarios aprovecharon la publicación para cuestionar las condiciones reales de los centros sanitarios y preguntaron si durante la visita se habían inspeccionado los baños, las ambulancias y otras áreas de servicio.
Algunos comentarios señalaron que las imágenes difundidas mostraban espacios en mejores condiciones, mientras que fotografías compartidas anteriormente habían expuesto problemas de infraestructura en el propio hospital.
En esas imágenes podían observarse baños deteriorados, inodoros sin tapa, paredes afectadas por la humedad y lavamanos oxidados.
La situación de los hospitales cubanos volvió a quedar en evidencia este fin de semana tras el derrumbe de una parte de la estructura frontal del Hospital Docente Clínico-Quirúrgico Carlos Enrique Font Pupo, en Banes, provincia de Holguín, de acuerdo a informaciones de Cibercuba.
El área afectada había sido clausurada aproximadamente tres meses antes debido al riesgo de desplome, sin que hasta el momento exista constancia de que se hubieran realizado las reparaciones necesarias, indicó el medio digital.
El incidente se suma a las denuncias recurrentes sobre el deterioro de las instalaciones hospitalarias y las dificultades que enfrentan trabajadores y pacientes para recibir atención en condiciones adecuadas.
Mientras las autoridades insisten en presentar la salud pública como una conquista social de la revolución, miles de cubanos siguen esperando una operación, un tratamiento o medicamentos que no siempre encuentran en las instituciones sanitarias.

