Una denuncia publicada en redes sociales ha generado preocupación entre residentes de Moa, en la provincia de Holguín, tras alertar sobre la presencia de un objeto metálico dentro de una pizza adquirida en un punto de venta local.
El mensaje, compartido en el grupo “Revolico Moa” por un usuario anónimo, describe un incidente ocurrido cuando varios niños consumían el alimento. Según el testimonio, uno de ellos se quejó de una molestia en la boca y, al revisar, encontraron “un pedazo de un cable de cobre enganchado en la pizza”.
La publicación incluye además una imagen donde se aprecia el fragmento metálico incrustado en la masa, lo que ha incrementado la reacción de otros usuarios, que han compartido la advertencia como medida de precaución.

El autor del mensaje hace un llamado directo a la población a extremar el cuidado al consumir este tipo de productos, especialmente en un contexto donde, según describe, muchos hogares dependen de alimentos comprados debido a los apagones frecuentes y la falta de recursos para cocinar. “Son los niños los que comen eso por los apagones, que no hay corriente ni carbón a veces para cocinar”, señala.
El post también refleja una preocupación adicional: las posibles consecuencias de un accidente de este tipo en el actual estado del sistema de salud. “Eso pudiera haberle hecho daño internamente y más complicaciones, que ni siquiera en el hospital hay una jeringuilla”, advierte, aludiendo a la escasez de insumos médicos.
Aunque no se ha confirmado oficialmente el establecimiento donde ocurrió el hecho ni si se han presentado más casos similares, la denuncia ha abierto un debate en redes sobre la calidad y seguridad de los alimentos que se comercializan en condiciones precarias.
En los comentarios, varios usuarios expresaron alarma y coincidieron en la necesidad de revisar cuidadosamente los alimentos antes de ingerirlos, especialmente cuando se trata de productos elaborados en contextos improvisados o con limitaciones materiales.
El caso pone sobre la mesa una realidad más amplia: la adaptación de muchos negocios y familias a un entorno marcado por cortes eléctricos, escasez de combustible y dificultades para mantener estándares básicos de higiene y control en la elaboración de alimentos.
Mientras tanto, el llamado del denunciante sigue circulando: “Observen bien antes de ingerirlas, antes de que puedan hacer un daño mayor”.





















