El cubano Rigoberto Díaz Cruz, señalado en un altercado que generó fuerte tensión vecinal en Cancún, habría sido deportado desde México y ya se encontraría en Viñales, Pinar del Río, según informó el periodista independiente Niover Licea, de la plataforma Nio Reportando un Crimen.
La información fue difundida en Facebook después de que el caso se viralizara en redes sociales por una disputa ocurrida en la Supermanzana 23 de Cancún. De acuerdo con reportes de prensa mexicana, el incidente comenzó cuando un ciudadano mexicano reclamó por la presunta mordida de un perro y terminó con una agresión física, daños a una vivienda y un amplio operativo de seguridad.
Hasta el momento, la supuesta deportación ha sido reportada por Licea, pero no consta una confirmación pública del Instituto Nacional de Migración de México sobre el retorno de Díaz Cruz a Cuba.
Rigoberto Díaz Cruz llega a Cuba tras deportación
Según la publicación de Nio Reportando un Crimen, colaboradores de la plataforma informaron que Rigoberto Díaz Cruz ya habría regresado a Cuba luego de permanecer bajo custodia de autoridades migratorias mexicanas.
El reporte indica que el cubano habría arribado “durante la jornada de ayer” a Viñales, municipio de Pinar del Río, tras los hechos que provocaron una amplia polémica en Cancún.
Licea también acompañó la información con una reflexión sobre las consecuencias que pueden tener los actos de violencia para los migrantes cubanos en el exterior.
“Este caso deja una importante reflexión para todos los cubanos que residen en el extranjero: la violencia nunca es el camino y una mala decisión puede poner en riesgo años de sacrificio, trabajo y oportunidades.”
La frase apunta a un punto sensible para buena parte de la comunidad cubana emigrada: el riesgo de perder estabilidad migratoria, empleo, residencia o proyectos familiares por un conflicto que escale fuera de control.
Cubano protagoniza altercado viral que escaló en Cancún
El caso tomó notoriedad luego de que circularan videos y reportes sobre una disputa vecinal en la Supermanzana 23 de Cancún. La versión difundida por medios mexicanos señala que un hombre reclamó por la presunta mordida de un perro y pidió información sobre la vacunación del animal.
El intercambio habría derivado en una agresión física atribuida a un hombre de origen cubano, identificado en reportes oficiales solo como Rigoberto “N”. La difusión del video provocó una rápida reacción en redes sociales y movilizó a vecinos de la zona.
Horas después, decenas de personas acudieron al domicilio relacionado con el señalado agresor. Durante la tensión se reportaron daños en puertas, ventanas y el portón de la vivienda, lo que obligó a la intervención de distintas corporaciones de seguridad.
Las autoridades mexicanas pusieron a disposición del Instituto Nacional de Migración a Rigoberto “N” y a Yudelmis “N”, ambos de origen cubano, mientras se revisaba su situación migratoria. También trascendió que la mujer recibió atención médica preventiva durante el operativo, debido a su embarazo.
Las dudas que quedan abiertas
La presunta deportación de Rigoberto Díaz Cruz añade un nuevo capítulo a un caso que ya había generado debate en México y entre cubanos residentes en el exterior. Sin embargo, quedan aspectos importantes sin aclarar.
No se ha informado oficialmente si Díaz Cruz enfrenta o enfrentó cargos penales por la agresión denunciada, ni si la deportación cerraría el procedimiento migratorio iniciado tras el incidente. Tampoco está clara la situación actual de Yudelmis “N”, quien fue puesta a disposición del INM junto a él.
El caso también expone el impacto que puede tener la viralización de hechos violentos en comunidades migrantes. Una disputa local terminó convertida en un episodio de alto alcance público, con presencia policial, presión vecinal, custodia migratoria y, según el reporte más reciente, la salida del país de uno de los implicados.
Por ahora, la información central disponible es que Niover Licea reportó el regreso de Rigoberto Díaz Cruz a Viñales tras una presunta deportación desde México. La confirmación oficial de las autoridades migratorias mexicanas sigue siendo el dato clave pendiente.



















