El viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Carlos Fernández de Cossío, sorprendió al reconocer públicamente que el régimen cubano tiene una importante responsabilidad en la crisis que atraviesa el país. Sin embargo, cuando le preguntaron por la posibilidad de introducir reformas políticas, el funcionario cambió el foco de la conversación hacia Estados Unidos.
Las declaraciones se produjeron durante una entrevista televisiva emitida el domingo 1 de noviembre, en la que el diplomático fue interrogado por el periodista Matt Gutman sobre el deterioro de las condiciones de vida en Cuba y las decisiones que han llevado al país a su situación actual.
El momento más llamativo llegó cuando Gutman le recordó que las autoridades cubanas son responsables de administrar las centrales eléctricas, establecer los salarios y mantener las infraestructuras nacionales. Ante la pregunta de cuánta responsabilidad tenía el Gobierno en semejante deterioro, Fernández de Cossío respondió inicialmente comparando la situación con los problemas de delincuencia, drogas y costo de vida de Estados Unidos.
Pero el entrevistador insistió y el vicecanciller terminó reconociendo que el Gobierno cubano tiene «mucha responsabilidad», pues algunas de sus decisiones podrían haber sido mejores.
La admisión resulta significativa porque rompe, al menos parcialmente, con el discurso oficial que durante décadas ha presentado las sanciones estadounidenses como la principal explicación de los problemas económicos de la Isla. No obstante, Fernández de Cossío dejó claro que sigue considerando la presión de Washington un factor decisivo en la crisis.
Reconoce errores económicos, pero no quiere reformas políticas en Cuba
La conversación dio otro giro cuando Gutman recordó que las autoridades cubanas habían anunciado 176 reformas económicas durante el verano y preguntó por qué no se acompañaban de transformaciones políticas.
Lejos de contemplar esa posibilidad, Fernández de Cossío respondió que, a su juicio, las reformas políticas deberían realizarse en Estados Unidos y no en Cuba. Como argumento, sostuvo que su país no representa una amenaza para Washington ni para ninguna otra nación.
Su respuesta dejó un contraste evidente: el diplomático admitió que el Gobierno ha tomado decisiones equivocadas, pero evitó plantear cambios en el sistema político que dirige el país.
El funcionario, que participa habitualmente en las conversaciones diplomáticas con Washington, tampoco ofreció propuestas concretas para superar el enfrentamiento bilateral. Cuando le preguntaron cómo podría terminar el actual estancamiento, señaló que la solución pasaba por un cambio de actitud de Estados Unidos.
En declaraciones anteriores, Fernández de Cossío ya había mostrado una postura especialmente crítica hacia Washington. A comienzos de octubre, el vicecanciller advirtió que Cuba tomaba muy en serio las amenazas de una posible agresión militar estadounidense.
La realidad de Cuba que acompañó las declaraciones del vicecanciller
Las palabras del diplomático contrastaron con las duras imágenes de la vida cotidiana en Cuba mostradas durante el reportaje. Uno de los escenarios más impactantes fue el Hospital Pediátrico William Soler, en La Habana, donde trabajadores sanitarios describieron las dificultades para atender a pacientes debido a la falta de medicamentos, equipos y electricidad.
El doctor Alejandro Chong, jefe de Cuidados Intensivos, explicó que incluso los segundos que transcurren entre un apagón y la activación de los generadores pueden poner en peligro la vida de un paciente conectado a un respirador. Los médicos también relataron que, cuando fallan los sistemas de respaldo, han tenido que utilizar teléfonos móviles para iluminar procedimientos quirúrgicos.
El reportaje mostró además el caso de una pequeña paciente que llevaba 68 días esperando una pieza necesaria para un equipo médico, pese a que normalmente debería llegar en apenas dos días. Estas dificultades se suman a las graves carencias de los hospitales cubanos reconocidas por las propias autoridades sanitarias.
Otro caso especialmente doloroso fue el de un bebé de dos meses, ingresado con desnutrición y deshidratación. Aunque inicialmente logró salir de cuidados intensivos, sufrió complicaciones respiratorias, volvió a ser hospitalizado y falleció, según se informó durante el programa.
La situación económica tampoco ofrece alivio. Los salarios insuficientes, la escasez de alimentos y los problemas acumulados del sistema eléctrico nacional forman parte de una crisis que afecta prácticamente todos los aspectos de la vida cotidiana.
Por su parte, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, rechazó participar en la entrevista, pero un portavoz de su oficina respondió con duras acusaciones contra las autoridades cubanas. Según su declaración, el Gobierno de La Habana continúa responsabilizando a Estados Unidos mientras evita reconocer plenamente las consecuencias de su propia gestión.
La entrevista dejó una admisión poco habitual en boca de un alto representante del Gobierno cubano, aunque sin compromisos concretos para corregir los errores reconocidos. Fernández de Cossío aceptó que pudieron tomarse mejores decisiones, pero mantuvo la posición oficial de que la salida de la crisis depende fundamentalmente de un cambio en la política estadounidense.

