La Guardia Costera estadounidense devolvió a Cuba a seis ciudadanos que intentaban llegar por mar a Estados Unidos, después de intervenir en dos emergencias ocurridas en el estrecho de Florida el martes 13 de octubre. Los operativos también dejaron un migrante hospitalizado tras presentar complicaciones médicas durante el rescate.
Uno de los casos comenzó con la detección de una pequeña embarcación al suroeste de Cay Sal. A bordo viajaban tres cubanos y uno de ellos necesitó ser trasladado de urgencia a un hospital mediante una evacuación aérea. Las autoridades no han ofrecido información sobre su evolución.
La segunda intervención tuvo lugar después de que un pesquero cubano quedara inutilizado por una avería. Sus cuatro ocupantes fueron auxiliados por la tripulación del patrullero Isaac Mayo, que acudió a la zona para evitar que la embarcación continuara a la deriva. El barco se encontraba a unas 46 millas (74 kilómetros) al suroeste de Key West.
La sucesión de incidentes coincide con otros episodios de migración marítima registrados en los últimos días. Entre ellos figura el de Enrique René Reyes Martínez, de 38 años, encontrado el lunes 12 de octubre cerca de Key Biscayne mientras intentaba avanzar en una balsa artesanal.
El cubano contó a los agentes que había salido desde La Habana y llevaba cuatro días sin llegar a destino, expuesto al mal tiempo y con pocos alimentos. Su caso volvió a poner de relieve los riesgos de las travesías realizadas en medios precarios.
Las cifras de meses anteriores muestran que las devoluciones continúan siendo una constante en estas rutas. En septiembre fueron retornados 14 migrantes interceptados cerca de Bahamas y, en junio, otros 27 cubanos rescatados en aguas del canal de Yucatán.
La vigilancia de estas zonas se desarrolla bajo el operativo estadounidense Vigilant Sentry, que reúne medios de distintas agencias para detectar embarcaciones, responder a situaciones de peligro y combatir las redes dedicadas al tráfico de personas.
Para quienes salen de Cuba en busca de otro destino, la travesía puede convertirse en una emergencia antes de alcanzar la costa. La escasez y las dificultades económicas de la isla continúan formando parte del contexto de estas salidas, pese a las advertencias sobre el peligro de navegar en embarcaciones sin las condiciones necesarias.

