Se cumple hoy 24 de agosto, 34 años de Andrew: el huracán que dejó irreconocible el sur de Miami-Dade
El sur de Florida recuerda este 24 de agosto uno de los episodios más destructivos de su historia moderna: el impacto del huracán Andrew, que hace exactamente 34 años entró por el sur de Miami-Dade con vientos sostenidos de aproximadamente 165 millas por hora y dejó una franja de devastación que transformó la región.
Andrew tocó tierra cerca de Homestead alrededor de las 5:00 de la mañana del 24 de agosto de 1992 como un huracán categoría 5, la máxima clasificación en la escala Saffir-Simpson. Su presión central alcanzó aproximadamente 922 milibares y su núcleo extremadamente compacto concentró algunos de los vientos más violentos registrados hasta entonces en un ciclón que impactara Estados Unidos.
Local 10 recordó este lunes el aniversario con imágenes de los daños sufridos en Homestead y otras comunidades del sur del condado. El reporte menciona vientos de 165 mph, destrucción de viviendas, negocios e infraestructura y pérdidas económicas de alrededor de 27.000 millones de dólares según estimaciones de la época.
NOAA sitúa los daños directos de Andrew en aproximadamente 26.500 millones de dólares de 1992. Al ajustar las pérdidas a valores actuales, el costo económico sería mucho mayor.
El huracán también se convirtió en una referencia científica. Andrew había sido clasificado originalmente como categoría 4 durante su entrada en Florida. Una revisión posterior de los datos de reconocimiento aéreo y de la relación entre los vientos observados en altura y los que llegaban a la superficie llevó a NOAA a elevar oficialmente su intensidad a categoría 5, con vientos de 165 mph.
La tormenta se intensificó extraordinariamente rápido antes de alcanzar Florida. En aproximadamente 36 horas pasó de categoría 1 a categoría 5 y llegó a desarrollar vientos máximos de hasta 175 mph sobre el océano antes de debilitarse ligeramente y recuperar nuevamente la categoría máxima al aproximarse a la península.
La pequeña extensión del núcleo evitó que el peor escenario golpeara directamente el centro de Miami, pero comunidades como Homestead, Florida City y sectores del entonces sur de Dade quedaron destruidos. Miles de viviendas sufrieron daños graves o quedaron inhabitables.
El propio sistema de observación meteorológica fue afectado. El radar WSR-57 ubicado en el techo del National Hurricane Center quedó destruido poco después de completar una de sus últimas exploraciones del ciclón.
Andrew también modificó la manera en que Florida construía. La magnitud de los daños expuso deficiencias en normas de construcción y en su aplicación, impulsando reformas que terminaron endureciendo significativamente los códigos para nuevas edificaciones en el estado.
Treinta y cuatro años después, Andrew permanece como una referencia inevitable para la preparación ciclónica del sur de Florida. Desde 1992 han mejorado los satélites, los modelos numéricos, los aviones cazahuracanes y la precisión de los pronósticos, pero la población y el valor de las propiedades en las zonas costeras también han crecido considerablemente.
La fecha del 24 de agosto continúa recordando lo que ocurrió cuando un huracán categoría 5 atravesó Miami-Dade en cuestión de horas y dejó algunas comunidades prácticamente irreconocibles.
Fuentes:
NOAA/AOML: Andrew y los avances en pronóstico
National Weather Service: historia meteorológica de Andrew
NOAA: revisión que elevó Andrew a categoría 5
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