Jessenia Massola, hija del fallecido actor cubano Carlos Massola (primo-hermano de Edith Massola), pidió ayuda públicamente ante la situación crítica que enfrenta junto a su madre enferma en Cuba, donde asegura que llevan varios días sin electricidad, más de 25 jornadas sin agua y con carencias básicas que agravan el estado de salud de la familia.
El caso tiene una dimensión humana evidente, pero también un componente público que amplifica su impacto: Jessenia pertenece a una familia vinculada durante décadas a la televisión cubana. Su padre fue un actor reconocido por varias generaciones, y su tía segunda es Edith Massola, actriz, presentadora y una de las figuras más visibles del entretenimiento oficial en la Isla, especialmente por su conducción del programa 23 y M.
La denuncia de Jessenia no solo expone una emergencia doméstica. También coloca bajo la mirada pública el contraste entre la precariedad que atraviesa una parte de la familia Massola y la presencia sostenida de Edith en espacios de alto perfil dentro de la televisión nacional.
Jessenia Massola denuncia una situación “extremadamente crítica”
Según relató Jessenia, ella y su madre viven desde hace semanas bajo condiciones difíciles por la falta de agua, los apagones y la ausencia de recursos básicos. La joven describió el escenario como “extremadamente crítico” y aseguró que la salud de su madre se ha deteriorado en medio del calor, los mosquitos y la falta de servicios indispensables.
La ausencia prolongada de agua impide sostener rutinas elementales de higiene, limpieza y cuidado de una persona enferma. La falta de electricidad, por su parte, agrava el descanso, la conservación de alimentos, la comunicación y cualquier intento de sobrellevar las altas temperaturas.
El pedido de ayuda llega a pocos días de cumplirse un nuevo aniversario de la muerte de Carlos Massola, fallecido el 3 de julio de 2024 en La Habana. El actor era una figura conocida por sus trabajos en la televisión, el cine y el teatro cubanos, pero en sus últimos años también ganó notoriedad por sus críticas directas al gobierno y por denunciar públicamente la miseria cotidiana en la Isla.
El vínculo con Edith Massola y una relación familiar marcada por la distancia
Edith Massola ha sido durante años una de las caras más reconocibles de la televisión nacional. Su imagen está asociada a programas de entretenimiento, entrevistas y espacios culturales con fuerte presencia en la pantalla cubana, lo que convierte cualquier vínculo familiar con ella en un elemento de interés público.
La relación entre Carlos y Edith, sin embargo, no parecía cercana en los últimos tiempos. En una entrevista publicada antes de su muerte, Carlos habló de su prima-hermana con una mezcla de afecto y dolor: “No se ocupa de mí. La llamo al celular y no responde. Y la quiero, es mi prima-hermana, pero no quiere saber nada de mí”.
El actor también sugirió entonces que ese distanciamiento podía estar relacionado con el miedo a mantener contacto con una figura abiertamente crítica del sistema. “Sabe Dios. Parece que tiene miedo. Tiene miedo de hacer contacto conmigo”, dijo en aquella ocasión.
Tras la muerte de Carlos Massola, Edith también fue cuestionada en redes por la ausencia de un pronunciamiento público más amplio sobre el fallecimiento de su primo-hermano. Ese antecedente vuelve a adquirir relevancia ahora, cuando la hija del actor pide ayuda para su madre en medio de una crisis de servicios básicos.
Una historia familiar atravesada por la crisis cubana
El caso de Jessenia Massola refleja una situación que va más allá de una familia conocida. En Cuba, los apagones prolongados, la falta de agua, la escasez de medicamentos y el deterioro de las condiciones sanitarias han convertido problemas cotidianos en emergencias domésticas.
Para una familia con una persona enferma, la falta de agua y electricidad no es una incomodidad pasajera. Es un factor que puede empeorar cuadros de salud, impedir cuidados básicos y aumentar la sensación de abandono.
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La historia también toca una fibra sensible para muchos cubanos: la distancia entre las figuras públicas vinculadas a instituciones oficiales y la realidad material que golpea incluso a personas con apellidos reconocidos. El pedido de Jessenia deja una pregunta incómoda, pero inevitable: si una familia conectada al imaginario televisivo cubano debe acudir a las redes para pedir auxilio, qué queda para quienes no tienen visibilidad pública ni redes de apoyo.
Por ahora, lo verificable es el llamado de ayuda, la condición vulnerable de su madre, la falta prolongada de agua, los apagones y el vínculo familiar con Carlos y Edith Massola. Lo demás exige confirmación directa antes de convertirse en afirmación periodística.





















