Goldman Sachs pone a España como favorita del Mundial 2026, pero la historia dice que eso no significa nada

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El banco más famoso del mundo dice que España ganará el Mundial: pero ojo, se lleva diciendo lo mismo desde 1982. Hay una «maldición» que ningún modelo estadístico ha podido medir, y solo los botines de Xavi, Iniesta, Villa, Fábregas, Puyol,… e Iker, pudieron romper.

Un economista de Goldman Sachs se sentó frente a una pantalla, cargó décadas de datos de fútbol y su algoritmo escupió una respuesta: España. El modelo usa el ranking Elo, las clasificaciones FIFA, la capacidad goleadora y los resultados en competiciones oficiales desde 1978. Es serio, es sofisticado y probablemente está en lo correcto sobre el papel.

El problema es que España lleva en el papel desde 1982.

En casa y afuera: la historia que el modelo no cuenta

En 1982, España organizó su primer Mundial. La expectativa era enorme. El país salía del franquismo con energía nueva, había convocado una generación sólida —varios titulares de la Real Sociedad campeona, refuerzos del Barça y el Madrid— y tenía el apoyo de 40 millones de personas en las gradas. Lo que pasó fue una debacle silenciosa: empate ante Honduras, derrota ante Irlanda del Norte 0-1 en la primera fase, y luego, ya en la segunda ronda, una derrota ante la Alemania Federal de Karl-Heinz Rummenigge y Klaus Fischer por 2-1 que los dejó eliminados. El empate 0-0 con Inglaterra ante el Santiago Bernabéu fue el epitafio. Italia ganó ese torneo. España no llegó ni a semifinales siendo sede.

Cuatro años después, México 1986, España llegó con la generación más brillante que había producido hasta entonces. Emilio Butragueño en el Madrid, Michel, Víctor, Gordillo. En octavos hicieron algo histórico: le metieron cinco goles a la Dinamarca de Michael Laudrup, con cuatro de Butragueño en uno de los mejores partidos de la historia de La Roja. Esa Dinamarca era la sensación del torneo: había goleado 6-1 a Uruguay en la fase de grupos y le había ganado 2-0 a la propia Alemania Federal. España los arrolló.

Sin embargo, luego, en cuartos de final, se fue a casa tras perder en la tanda de penaltis contra Bélgica. El sueño duró 48 horas.

El codazo a Luis Enrique

El 9 de julio de 1994 quedó grabado como una de las grandes heridas futbolísticas de España. En los cuartos de final del Mundial de Estados Unidos, Italia derrotaba 2-1 a la selección española cuando, en los minutos finales, Luis Enrique entró al área para disputar un balón y Mauro Tassotti le soltó un codazo brutal en pleno rostro. El jugador asturiano cayó al suelo con la nariz rota y la camiseta manchada de sangre, reclamando un penalti que nunca llegó. El árbitro húngaro Sándor Puhl no vio la agresión y dejó seguir el juego.

La imagen de Luis Enrique ensangrentado se convirtió en símbolo de aquella eliminación. España quedó fuera del Mundial entre la frustración por el resultado y la indignación por una acción que sí fue castigada después: la FIFA sancionó a Tassotti con ocho partidos tras revisar las imágenes de televisión. Para Luis Enrique, aquel episodio quedó como una de las escenas más recordadas de su carrera; para Tassotti, fue una mancha imborrable y prácticamente el cierre de su etapa con la selección italiana. Pero el tiempo no se pudo volver atrás. Otra vez una España «favorita», quedaba en el camino.

Francia 1998: el peor momento con la mejor generación

Si hay un año que resume la maldición española, ese es 1998. España llegaba como una de las favoritas tras una brillante clasificación. El equipo que tenía Javier Clemente era, en términos de talento individual, posiblemente el mejor de Europa en ese momento: Raúl González Blanco con 20 años y ya en la élite mundial, Fernando Hierro como uno de los mejores defensas del planeta, Andoni Zubizarreta con décadas de experiencia, Luis Enrique en su mejor momento. La temprana eliminación de España en la Primera Ronda fue bastante imprevista para una generación de grandes jugadores.

Lo que pasó fue esto: España tropezó ante Nigeria en el primer partido 3-2, pese a ponerse dos veces por delante. Un error grave de Zubizarreta y un golazo de Oliseh convirtieron el debut en una pesadilla. Ante Paraguay hubo cambios en la alineación pero la dura defensa paraguaya y las paradas de Chilavert hicieron que el marcador no se moviese 0-0. Ganaron 6-1 a Bulgaria en el último partido, pero ya era demasiado tarde. Nigeria y Paraguay pasaron. España se fue a casa en la primera ronda.

Con Raúl. Con Hierro. Con Luis Enrique. Con toda esa generación que el ranking Elo debió haber colocado entre las tres mejores del mundo.

2002, 2006, 2010: el ciclo que por fin cerró

En 2002 llegaron a cuartos y los eliminaron con dos goles anulados polémicos ante Corea del Sur. Es verdad. Hay que decirlo. Hubo «maraña». El gol que le anularon a Joaquín todavía no se cree.

En 2006 los sacó Francia en cuartos. Y entonces llegó 2010. Con Xavi, Iniesta, David Villa, Xabi Alonso, Sergio Ramos, Casillas. Un equipo que tenía sistema, identidad y hambre acumulada de décadas. Ganaron. Un solo gol en toda la final, de Iniesta, en la prórroga. Y con ese gol cerraron cuarenta años de ser favoritos sin serlo.

Brasil 2014: el campeón que no existió

Cuatro años después de ganar, España llegó a Brasil 2014 como vigente campeona del mundo. Quedó matemáticamente eliminada de la competición tras perder los dos primeros partidos de la fase de grupos. El primero fue ante Países Bajos: Robin van Persie anotó dos goles, Arjen Robben dos más y Stefan de Vrij completó el 5-1. Iniesta, Xavi, Casillas, Ramos, Silva. Todos los mismos que habían ganado en Sudáfrica. Les metieron cinco. El segundo partido lo perdieron 0-2 ante Chile, con goles de Eduardo Vargas y Charles Aránguiz en el Maracaná. Eliminados en fase de grupos. Campeones del mundo eliminados en fase de grupos.

Lo que Goldman Sachs no puede calcular

El modelo de Goldman Sachs usa el ranking Elo y los resultados desde 1978. Eso significa que lleva registrando a España como potencia desde que Naranjito era la mascota de un torneo que los españoles perdieron en casa. Los números dicen que España es buena. Y España es buena. La generación de Yamal, Pedri, Nico Williams, Dani Olmo y Rodri es real, es joven y es peligrosa.

Pero hay algo que ningún modelo estadístico puede introducir en su ecuación: la forma en que España se bloquea en los torneos grandes cuando la presión llega de verdad. El peso de ser favorito. La historia de Zubizarreta dejando pasar el gol de Nigeria. De los penaltis contra Bélgica en 1986. De Van Persie volando sobre Casillas en Salvador de Bahía.

Y sin embargo….

Y sin embargo, hay algo que esta España de 2026 tiene que las anteriores no tenían: ya saben lo que es ganar. La columna vertebral que llega al Mundial es la misma que se proclamó campeona de Europa en Alemania 2024: Unai Simón bajo los palos, Cucurella y Laporte en defensa, Rodri y Fabián Ruiz en el mediocampo, Pedri como conductor, Nico Williams y Lamine Yamal en las bandas, Oyarzabal y Mikel Merino como referentes ofensivos. No es la España que llegaba con esperanza. Es la España que llegó con memoria de título reciente, y con Gavi de regreso después de perderse la Eurocopa por lesión.

Eso cambia algo en la ecuación que ningún modelo de Goldman Sachs puede introducir como variable.

Del otro lado están los 22 jugadores que ya saben lo que es levantar la Copa del Mundo. Son los que pertenecen a las tres últimas selecciones campeonas. De toda la generación alemana que levantó la Copa en Brasil 2014, solo Manuel Neuer continúa en la élite mundialista, convocado por Nagelsmann a los 40 años después de haber anunciado su retiro. Francia aporta cuatro: Mbappé, Dembélé, Kanté y Lucas Hernández, todos campeones en Rusia 2018 y todos en la convocatoria de Deschamps para 2026. Y Argentina manda el bloque más numeroso: Messi, Dibu Martínez, Lautaro, Enzo Fernández, Mac Allister, Molina, Montiel, Otamendi, De Paul, todos repiten. Los mismos que en Qatar 2022 ganaron la final más dramática de la historia del fútbol moderno.

Esos 22 ya tocaron el trofeo. España no, pero esta España ya ganó la Eurocopa más reciente, que no es lo mismo que no haber ganado nunca.

El modelo de Goldman Sachs dice 26%. La historia dice que eso no basta. Y el fútbol, como siempre, dirá la última palabra en julio.

Al menos, la Roja, luego de su empate a 0 con Cabo Verde, despertó este domingo con un 4-0 vs Arabia Saudita. Ya veremos qué pasa

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