Primero bloquearon la carretera. Atravesaron un volquete y un autobús en la vía y esperaron a que los vehículos se fueran acumulando. Luego detonaron el artefacto explosivo.
El hecho ocurrió este sábado 25 de abril, en la Carretera Panamericana a la altura del sector El Túnel, municipio de Cajibío, en el departamento del Cauca. En segundos, decenas de vehículos quedaron destruidos, un cráter se abrió en el asfalto y los cuerpos de 20 personas — 15 mujeres y 5 hombres, ninguno menor de edad — quedaron esparcidos por la vía.
Otros 36 resultaron heridos, tres de ellos en cuidados intensivos. Es, según el gobernador del Cauca Octavio Guzmán, el ataque más brutal y despiadado contra la población civil en décadas en el departamento.
26 ataques en 48 horas
El de Cajibío no fue un hecho aislado. Fue el más letal de una oleada de 26 atentados registrados entre el viernes 24 y el sábado 25 de abril en los departamentos del Cauca y Valle del Cauca, todos atribuidos por las Fuerzas Militares colombianas al Estado Mayor Central de las FARC — las disidencias que rechazaron el acuerdo de paz de 2016 — bajo el mando del alias «Iván Mordisco», considerado el criminal más buscado del país.
El comandante general de las Fuerzas Militares, Hugo Alejandro López Barreto, describió la situación en conferencia de prensa: «Durante estos dos días en el departamento de Cauca y Valle del Cauca se han presentado 26 acciones terroristas que han afectado a nuestra población civil.»
Los ataques incluyeron dos atentados con vehículos cargados de explosivos contra instalaciones militares en Cali y Palmira, ataques con drones contra bases de la Fuerza Pública en El Tambo — uno de los cuales dañó un radar estratégico — y un dron con explosivos neutralizado por el Ejército en Popayán cuando se dirigía contra una instalación militar. En la vía Panamericana, otros explosivos contra transporte público dejaron cinco heridos adicionales en el sector de Pan de Azúcar.
Los testimonios de quienes sobrevivieron en la carretera describen una operación calculada. Horas antes de la explosión, hombres armados tomaron el control de la vía Panamericana, bloquearon el paso de vehículos con un volquete atravesado y pintaron grafitis alusivos a las FARC sobre las carrocerías. La acumulación de vehículos civiles — autobuses, camionetas, automóviles — era parte del plan. Cuando detonó el artefacto, la onda expansiva desplazó los vehículos varios metros. Las imágenes captadas por la AFP muestran autobuses volcados, un cráter abierto en el asfalto y cuerpos cubiertos a los costados de la carretera.
El gobernador Guzmán decretó tres días de duelo oficial.
«Es una tragedia que nos desgarra como departamento y enluta profundamente a nuestras familias. No hay palabras suficientes para el dolor que hoy sentimos», escribió. El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, presidió en la noche del sábado un consejo de seguridad en Popayán y anunció un aumento de las recompensas por los líderes de las disidencias y un incremento de operaciones ofensivas con más tropas en la zona.
El presidente Gustavo Petro calificó a los atacantes de «terroristas, fascistas y narcotraficantes» y exigió «la máxima persecución» contra el grupo, escribió en X. Petro también atribuyó el atentado directamente a Iván Mordisco, a quien ha comparado en varias ocasiones con Pablo Escobar.
La violencia llega en un momento especialmente sensible: faltan poco más de treinta días para las elecciones presidenciales del 31 de mayo. El Cauca es una de las regiones más castigadas por la ofensiva guerrillera preelectoral — la candidata a la vicepresidencia de la izquierda, la líder indígena Aida Quilcué, fue retenida durante 24 horas en febrero cuando se desplazaba por una carretera del mismo departamento.
El trasfondo es el fracaso de la llamada «paz total», la política insignia de Petro para desmovilizar a todos los grupos armados del país. A 104 días de terminar su mandato de cuatro años, la estrategia no ha producido ningún resultado concreto mientras los grupos armados — que se financian mediante el narcotráfico, la minería ilegal y la extorsión — han fortalecido sus filas.
El Cauca, con sus montañas, selvas y salida al Océano Pacífico, es zona estratégica para la producción y tráfico de cocaína. «El mensaje hacia el Estado es: aquí estamos y aquí mandamos», dijo a la AFP Elizabeth Dickinson, directora para Latinoamérica del International Crisis Group. «Su propósito es generar zozobra y terror entre la población.»
Fuentes Utilizadas: CNN en Español, AFP / Expansión, Euronews, La Jornada




















