Un cubano con un jammer electrónico en Milán y una banda de tres cubanos con bolsas antimagnéticas en Roma, son arrestados en Italia.
La policía italiana arrestó a cuatro cubanos en dos operaciones distintas esta semana: uno en Milán con un disturbador de frecuencias y tres en la provincia de Roma con mercancía robada.
La Policía italiana registró esta semana dos operaciones separadas con ciudadanos cubanos arrestados en flagrancia por robo. El viernes 17 de abril, agentes de la VI Sección de la Squadra Mobile de Milán detuvieron a un cubano de 29 años, con antecedentes, que usaba un disturbador de frecuencias para abrir autos sin que los propietarios lo notaran.
Mientras, en la madrugada del sábado, Carabinieri de Aprilia arrestaron a tres cubanos residentes en Roma, también con antecedentes, que transportaban mercancía robada de una tienda en Anzio oculta en bolsas con blindaje metálico artesanal para burlar los antirrobo.
Cuatro detenidos, dos métodos distintos, la misma semana.
Milán
El viernes 17 de abril por la tarde, agentes de la Squadra Mobile de Milán realizaban un servicio de vigilancia preventiva en viale Piave cuando notaron a un hombre que observaba con insistencia los vehículos que se disponían a estacionar. La táctica era simple pero efectiva: esperar a que un conductor bajara del auto, activar el disturbador de frecuencias en el momento en que intentara cerrarlo con el mando a distancia, y aprovechar que el vehículo quedaba sin cerrar sin que el propietario lo advirtiera.
El cubano de 29 años, ya conocido por las autoridades italianas por antecedentes previos, esperó a que una mujer estacionara y se alejara. Activó el jammer. Las puertas no se cerraron. Abrió la del conductor y comenzó a revolver el interior. Los agentes, que habían observado toda la secuencia, lo detuvieron en el acto.
En el registro del bolso que llevaba encontraron dos herramientas: un rompecristales y el disturbador de frecuencias portátil. La víctima, contactada por los agentes, regresó al lugar y confirmó que nada le había sido sustraído. El arrestado fue conducido a los calabozos de la Questura para el juicio por direttissimo, al término del cual el juez validó el arresto con obligación de presentación a la Policía Judicial.
El dispositivo jammer, ilegal en Italia, funciona interfiriendo la señal de radio entre el mando a distancia y el sistema de cierre del vehículo. El propietario aprieta el botón, cree que el auto quedó cerrado y se marcha. El ladrón abre sin forzar nada, sin romper nada, sin dejar rastro visible.

Anzio: la banda con bolsas antimagnéticas
Pocas horas después, en la madrugada del sábado, Carabinieri de la Sección Radiomóvil del Reparto Territorial de Aprilia interceptaron un vehículo en tránsito por Pantanelle. A bordo viajaban tres ciudadanos cubanos residentes en Roma: dos hombres de 36 y 38 años y una mujer de 30, todos con antecedentes conocidos por las fuerzas de seguridad.
Durante la identificación, los tres mostraron un nerviosismo que llamó la atención de los uniformados y motivó una inspección más exhaustiva. En el registro del vehículo encontraron tres bolsas con blindaje metálico fabricado artesanalmente. Dentro: un par de zapatos y 14 prendas de diversas marcas de lujo, todas con los dispositivos antirrobo todavía colocados, con un valor total estimado en unos 1,000 euros.
Las bolsas de blindaje metálico artesanal, conocidas en el ambiente delictivo como «bolsas Faraday» o simplemente «bolsas de ladrón», funcionan con el mismo principio que los envases de protección electromagnética: bloquean la señal de los detectores de los sistemas antirrobo, permitiendo sacar mercancía de una tienda sin que los arcos detectores de la entrada reaccionen.
Las investigaciones inmediatas confirmaron que la mercancía era el resultado de un robo cometido poco antes en un establecimiento comercial en el municipio de Anzio, señala Il Clandestino Giornale. Los tres fueron arrestados en flagrancia, la mercancía fue recuperada y devuelta al propietario. Las bolsas artesanales fueron incautadas. La autoridad judicial, además, inició el procedimiento para ordenar una medida de alejamiento obligatorio del territorio.
El patrón y la pregunta incómoda
Dos casos en 48 horas, cuatro ciudadanos cubanos con antecedentes, dos métodos de robo que requieren preparación y herramientas específicas. No son casos de oportunismo improvisado: tanto el jammer como las bolsas antimagnéticas artesanales implican conocimiento previo, planificación y equipamiento deliberado.
La pregunta que surge no es nueva y no tiene respuesta fácil: ¿cuántos de estos casos involucran a cubanos que emigraron sin recursos, sin red de apoyo y sin opciones laborales claras en un país donde el idioma y los trámites migratorios representan barreras enormes? ¿Y cuántos son parte de redes organizadas de delincuencia que operan en Europa con estructura y método?
Lo que sí es verificable es que Italia, con una comunidad cubana que ha crecido significativamente en los últimos años, ve con frecuencia el apellido de la isla en las páginas de crónica negra de sus medios. No porque los cubanos sean más proclives al delito que cualquier otra nacionalidad, sino porque la emigración cubana de los últimos años incluye a muchos que llegaron sin nada, en situación irregular, sin posibilidad de trabajar legalmente y con deudas contraídas para pagar el viaje. Eso no justifica nada. Pero explica algo.




















