El cuerpo de Giovanni Rafael Lorenzo Álvarez, de 54 años, habría sido encontrado en un pozo en la zona de Casilda, en Trinidad, Sancti Spíritus, más de un mes después de su desaparición, según información que le hicieron saber al influencer Niover Licea, personas cercanas a la investigación. El hombre había sido visto por última vez la noche del 28 de febrero, cuando salió de su vivienda a bordo de una motocicleta violeta. Su teléfono dejó de registrar actividad a las 9:23 p.m. de ese día.
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El hallazgo, divulgado inicialmente en su página Nio reportando un crimen, habría puesto fin a semanas de búsqueda impulsadas principalmente por familiares y allegados, quienes mantuvieron activo el caso en redes sociales ante la falta de información oficial detallada sobre su paradero. Su hija, sin embargo, desmintió el hallazgo en sus redes sociales, aunque no es la primera vez en la historia de este tipo de sucesos policiales en Cuba que la familia se entera de las actualizaciones, 24, 48 y hasta una semana después de ocurridos.

Giovanni Lorenzo fue descrito por su familia como un hombre trabajador, padre de tres hijas —una enfermera, una fotógrafa y una estudiante de secundaria— y sin antecedentes penales. Sus padres, quienes residen en Estados Unidos, apoyaron desde el primer momento las labores de búsqueda en medio de un profundo dolor. El pueblo de Trinidad se manifestó siempre consternado, ya que el desaparecido era una persona muy conocida y apreciada en la comunidad, frecuentador habitual de los espacios recreativos locales.
La desaparición desató una ola de indignación contra las autoridades locales. En redes sociales, residentes de Trinidad y familiares cuestionaron la efectividad de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR). Las críticas apuntaban a que las fuerzas del orden parecen más enfocadas en perseguir vendedores ambulantes o sancionar a quienes expresan descontento político que en resolver crímenes graves.
«La policía solo está para el viejito que vende limones», comentaba una usuaria en una publicación, reflejando el sentir generalizado sobre la inseguridad actual en la isla.
Sin embargo, al parecer, tras presiones, el asesino habría confesado su participación en los hechos.
Es necesario señalar que hasta el momento, no existe una versión pública completa por parte de las autoridades que reconstruya lo ocurrido entre la noche de la desaparición y el hallazgo del cuerpo. La información disponible sigue siendo fragmentaria y, en varios puntos, preliminar. Eso sí, el hallazgo del cuerpo fue confirmado a una fuente de Cuballama Noticias por una amiga de la familia de la víctima.
Entre los elementos que han trascendido en las últimas horas figura la presunta implicación de un individuo que habría confesado su participación en el hecho. Según versiones difundidas en redes, se trataría del hermano de un oficial de la Seguridad del Estado en Trinidad, Sancti Spíritus, identificado este último como Pedro Santos. Las mismas fuentes señalan que esa persona habría estado vinculada con anterioridad a un hecho violento en el que murió un hombre conocido como “el Jimagua de San Fernando de Camarones”, en la provincia de Cienfuegos. Tampoco existe confirmación institucional sobre ese antecedente en relación con el caso actual.
Estas afirmaciones no han sido confirmadas oficialmente pero coinciden con varios elementos que ya habían aparecido durante la búsqueda de ese crimen ocurrido hacía ya varios años, por parte de este redactor.
El 9 de marzo, en medio del caso, trascendió que la Policía Nacional Revolucionaria mantenía bajo custodia a un hombre identificado como David Santos Medinilla, conocido como “Davicito”, mientras verificaba su posible vínculo con el entorno de las últimas personas que tuvieron contacto con Giovanni Lorenzo. Según esas versiones, Medinilla está casado con Deini Condesa Sandoval, señalada como expareja de Lorenzo, y de quien fuentes en Trinidad revelaban que «fue la última llamada que recibió Giovanni en su celular».
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A juzgar por la coincidencia en el apellido —Santos— es muy probable que los datos aportados ahora por Niover Licea tengan gran peso de verdad. Como también parece tener mayor peso aún una verdad descubierta en nuestra investigación paralela a estos hechos.
Sí, el nombre de David Santos Medinilla ya había aparecido antes en otro hecho violento que involucró en el papel de víctima a René Pérez, conocido como “el Jimagua de Cienfuegos”, ocurrido en 2003 en Trinidad.
René y Rubén Pérez —quién falleció hace alrededor de tres años víctima de la COVID-19 luego de muchos años viajando a Rusia— eran dos jimaguas oriundos de San Fernando de Camarones, localidad cienfueguera. De acuerdo con las versiones recogidas en Cienfuegos —donde eran conocidos como «Los Jimaguas de Camarones»—, ambos viajaban con frecuencia a la zona de Trinidad para la compra-venta de dólares, a un precio más barato, del que luego venderían en su provincia. Rubén, sin embargo, en esa ocasión en que René fue asesinado, no viajó con su hermano.
Sobre ese caso hay versiones distintas. Una línea, cercana a la víctima, sostiene que Medinilla actuó solo, y como tal fue detenido, juzgado y cumplió condena. Otra versión, difundida en conversaciones privadas pero no cercanas a la familia de la víctima, plantea que no habría actuado solo, pero que asumió la responsabilidad en solitario tras algún tipo de acuerdo con «alguien bien conectado», lo que explicaría su salida de la cárcel «apenas» unos años después (más de diez). En específico, se mencionaba «al hijo de un militar de alto rango» de «la Seguridad del Estado», quien «le pidió» a Medinilla que se incriminase él solo.
No hay una confirmación pública que cierre esa contradicción, pero hay detalles que apuntan ahora a que existe «algo de verdad» en el rumor popular, y es que muy probablemente el mismo hermano de David Santos, identificado según las fuentes de Niover Licea como Pedro, haya sido el que haya intercedido de alguna manera en que su hermano homicida no haya enfrentado un castigo más severo por el asesinato de René Pérez en el año 2003.
Si bien las fuentes consultadas por Cuballama Noticias no pudieron corroborar la fecha de salida de la cárcel de David Santos Medinilla tras cumplir la condena por el crimen del «jimagua», las redes sociales lo ubican ya fuera en el 2018. Sin embargo, ese fue el año en que Internet «se popularizó» en Cuba, y es probable que simplemente esa sea la fecha en que se hizo su cuenta en Facebook y que haya salido antes, en una fecha aún no precisada.
Lo cierto es que ese cuestionamiento, que estaba libre y que volvió a asesinar años después, aparecen en los comentarios de la publicación de Nio Reportando un Crimen. Arturo Abreu lo formula sin rodeos: “¿Cómo ese hombre que mató al Jimagua está libre?”. Suárez Torres plantea la misma duda: “¿Qué hace un asesino libre?”.
Estas opiniones no forman parte de la investigación, pero reflejan una percepción que se repite en distintos espacios: la preocupación por la posibilidad de que hechos previos no hayan derivado en una contención efectiva de la violencia. O que si se hubiese condenado a «Davicito» de manera más severa, Giovanni Lorenzo estuviese presumiblemente vivo todavía. O que si «Davicito» no tuviese un hermano en la Seguridad del Estado que intercediese por él, hubiese pasado más tiempo en la cárcel. O simplemente que no hubiese salido jamás. O que le aplicasen la famosa ley del Talión: ojo por ojo…
Durante la desaparición del cuerpo de Giovanni Lorenzo, la desesperación por encontrarlo días después, ya fuese vivo o muerto, alcanzó un punto crítico ante la falta de respuestas y el estancamiento de las investigaciones oficiales. Debido a eso, familiares y allegados tomaron la medida extrema de ofrecer hasta una recompensa de 5,000 USD a cualquier persona que brindase información certera sobre su paradero o el de su cuerpo.
El anuncio de la recompensa, publicado originalmente por Máximo Concepción en grupos de compra y venta como Revolico Trinidad, dejó claro entonces que la prioridad absoluta era terminar con la incertidumbre de la familia.
«No quiero saber quién lo hizo, solo encontrarlo», reza el mensaje que ofrece los cinco mil dólares por información que permita dar con el hombre, «vivo o muerto».

La tensión aumentó tras la aparición de comentarios ofensivos desde perfiles falsos que intentaron vincular al desaparecido con actividades delictivas. Elsa Álvarez Lozano, tía de Giovanni, salió al paso de estas difamaciones exigiendo respeto por el dolor ajeno y desmintiendo cualquier problema de su sobrino con la justicia. «Cuando una familia vive la angustia de un ser querido desaparecido, lo mínimo que se espera es humanidad», afirmó.
El hallazgo del cuerpo, ahora, introduce, más allá de lo que pudo haber la hecho y no hicieron las leyes en Cuba, un punto de cierre en la búsqueda, pero también abre una fase distinta centrada en el esclarecimiento de los hechos. Hasta el momento no se han ofrecido detalles sobre el estado en que fue encontrado el cuerpo, las circunstancias exactas de la muerte ni el avance procesal respecto a otros posibles implicados.
El caso de Giovanni Lorenzo se suma así a una serie de hechos que han generado preocupación en distintas comunidades, tanto por su desenlace como por la falta de información oficial oportuna en las primeras etapas de la investigación.
Por ahora, los elementos confirmados son limitados: un hombre desaparecido el 28 de febrero, un cuerpo hallado más de un mes después en un pozo en Casilda, Trinidad, y una investigación en curso sin detalles públicos concluyentes.
El resto —identidad del responsable, motivación del hecho y secuencia exacta de lo ocurrido— permanece bajo verificación.




















