Chequera, el personaje humorístico de Vivir del cuento, decidió que ya era suficiente. Si en Cuba la corriente no aparece, entonces había que buscar otro destino. Y en su última ocurrencia el plan quedó claro: montarse en una supuesta misión a lo Artemis II y largarse para la Luna con casco improvisado, traje blanco, un cilindro de gas Cupet amarrado al asiento y tres mangos como parte del equipaje existencial.
La escena, compartida en redes por el propio Chequera, convirtió otra vez el apagón en materia prima para el humor popular. En la imagen se ve al personaje sentado como si estuviera a punto de despegar, con un cartel detrás que dice “Artemisa II”, en un guiño doble que mezcla la referencia espacial con la provincia cubana. El detalle que remata la broma no está solo en el traje casero ni en el tanque de gas convertido en tecnología de punta tropical, sino en todo lo que arrastra la estampa: escasez, inventiva, resignación y esa manera tan cubana de reírse cuando no queda mucho más.
¿La misión? Bueno, la misión fue un fracaso. De hecho, «la hermana menor de Artemis II —Artemisa— ni siquiera pudo despergar y hubo que abortar la misión porque… ¡le robaron el combustible!
Los comentarios del video se llenaron de gente celebrando la ocurrencia, no solo porque el montaje estuviera simpático, sino porque tocaba una fibra demasiado reconocible.
“Ya no me acuerdo de dormir con corriente”, escribió una usuaria. Otra persona remató que, cuando apareciera el combustible, se sumaba al viaje. Alguien más advirtió que en Pinar del Río son más de 24 horas sin electricidad, como si la travesía lunar fuera, de pronto, una alternativa con más lógica que seguir esperando por el próximo circuito.
El chiste funciona porque no necesita explicación. Chequera aparece listo para abandonar la Tierra, pero ni en esa fuga imaginaria logra desprenderse del país que lleva encima. No se monta con provisiones espaciales ni con tecnología de la NASA. Se lleva un balón de gas, unos mangos y un equipo que parece armado con piezas rescatadas de un taller, como si incluso para escapar hubiera que resolver con lo que aparezca. Es una imagen construida desde la carencia, pero también desde la precisión del humor. Todo está puesto ahí para que el espectador complete el resto.
No es la primera vez que el universo de Vivir del cuento conecta con lo que está pasando fuera de la pantalla, pero en este caso la broma cayó en un terreno especialmente sensible. Los apagones han dejado de ser una molestia puntual para convertirse en parte de la rutina de millones de cubanos, y eso ha ido empujando también el lenguaje del humor hacia zonas más secas, más directas, más cercanas al desahogo que al simple entretenimiento.
Por eso tanta gente compartió el video y la imagen. No era solo una salida graciosa de Chequera. Era una forma de decir, con casco de cubo y cilindro de gas al lado, que hay cansancios que ya no caben en la sala de la casa. El problema, claro, es que incluso rumbo a la Luna haría falta combustible. Y de eso tampoco hay mucho. Y el poco que hay se lo roban.




















