Identifican y detienen al responsable del homicidio de ‘Kañín’ en El Cobre, Santiago de Cuba

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El poblado de El Cobre, en Santiago de Cuba, amaneció este lunes con el caso ya convertido en conversación nacional gracias a los medios independientes: la muerte violenta de Eduardo Ortiz Boris, un hombre de 31 años conocido por vecinos como “Kañín” o “K’ñin”, ocurrida a plena luz del día en las inmediaciones del Santuario Nacional de la Virgen de la Caridad. Mientras las autoridades no habían publicado una versión oficial sobre las causas, el suceso se movió por dos carriles paralelos: la reconstrucción comunitaria en redes y la identificación de un detenido como presunto responsable.

El periodista Yosmany Mayeta Labrada describió a la víctima como un rostro habitual del entorno del Santuario, alguien que se ganaba la vida vendiendo flores, piedras de la mina y girasoles a los peregrinos, improvisando canciones y “resolviendo” con lo que apareciera. Ese retrato, más íntimo que policial, ayudó a explicar por qué el caso prendió tan rápido: no se habló solo de un muerto, sino de una ausencia reconocible para un pueblo que se conoce por nombre y apodo.

Ahora, la página NiO Reportando un Crimen afirmó haber confirmado, a través de fuentes, la identidad del presunto autor del homicidio: Gerónimo Torres Moya, de 53 años, quien estaría detenido mientras avanza la investigación. Según ese reporte, el altercado habría ocurrido alrededor de las 13:50 en la vía pública, tras una discusión por “problemas personales” que escaló hasta un ataque con tijeras, causando heridas mortales. La misma publicación añadió un elemento que elevó la indignación local: vecinos habrían relatado que la atención no fue inmediata, lo que alimentó la percepción de abandono y desamparo en la comunidad.

En las reacciones al post de NiO se mezclaron el duelo, la rabia y un cansancio que ya no cabe en una sola historia. Algunos comentarios se concentraron en el contraste de edades —“ya vivió su vida, el otro apenas empezaba”—, otros reclamaron “justicia” y sanciones más duras, y no faltaron quienes interpretaron el episodio como síntoma de una agresividad social que se dispara en tiempos de precariedad. Con la investigación todavía sin parte oficial público, lo único claro para El Cobre es que el crimen ocurrió de día, en un lugar central, y que la gente no quiere otra muerte explicada a medias.

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