Identifican a casi todos los que participaron en acto de repudio a embajador de EE.UU. en Cuba

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La secuencia comenzó con videos y gritos, pero terminó convertida en un inventario de nombres, cargos y caras. En Camagüey, donde se registraron al menos dos episodios de hostigamiento contra el jefe de misión estadounidense en Cuba, Mike Hammer, el periodista camagüeyano exiliado en México José Luis Tan Estrada impulsó en redes una pesquisa colaborativa para identificar a quienes aparecían en las grabaciones. Lo que en el discurso oficial suele venderse como “reacción espontánea” quedó, en la reconstrucción que él y sus seguidores publicaron en tiempo real, asociado a estructuras y cuadros del aparato político juvenil y partidista. La repercusión del caso coincidió con un fin de semana de fricción pública entre Washington y La Habana por el tratamiento al diplomático durante su recorrido por el centro del país.

El primer identificado fue quien él mismo etiquetó como “cabecilla”: Yoel Santiesteban. En una primera publicación lo presentó como cuadro político y jefe del Departamento de Organización del Comité Provincial de la UJC, recalcando que transmitió en directo el acto y que esa transmisión era prueba de coordinación.

Luego, en otro post más extenso, añadió señalamientos sobre su conducta pasada y lo acusó de “doble moral”, afirmando que, pese a sus ataques públicos a Estados Unidos, recibiría remesas y recargas desde el exterior, y que se movería con privilegios logísticos dentro del circuito de la organización. Esas afirmaciones fueron presentadas como relatos de allegados y antiguos conocidos, no como documentación oficial.

A partir de ahí, comenzaron las publicaciones de identificación, una tras otra, con nombre y función. En una de las primeras piezas que difundió, señaló a Dayanny Francés como la persona que aparece hablando en el video de un acto ocurrido “hoy en la mañana” y la ubicó como integrante de la dirección provincial de la UJC en Camagüey.

En paralelo, identificó a Yoly Molina, a quien describió como abogada y secretaria de la UJC del Distrito Julio Antonio Mella. En ambos casos, el énfasis no fue solo el rostro: fue el cargo, el vínculo orgánico, la idea de que no se trataba de transeúntes sino de militantes movilizados.

Más tarde, y ya con el episodio anterior todavía caliente, el periodista pasó a un nombre que Elsy Consuelo Tamayo. Sobre Tamayo escribió que había sido delegada municipal por Montecarlo y que no fue reelegida; además incluyó, como parte de su narración, lo que dijo recibir de “fuentes” que la tildaban de informante o vinculada a la Seguridad del Estado dentro de espacios religiosos.

El hilo continuó con otra identificación: Rafaela Castro. Sobre Rafaela Castro, la situó como secretaria del sindicato en el Hospital Amalia Simoni y afirmó que fue de las que más consignas gritó.

Mientras avanzaba la identificación de personas, Tan Estrada incorporó otra pieza que, según él, explicaba el trasfondo: dijo haber tenido acceso a mensajes de un grupo interno del PCC llamado “Revolución en Red #Camagüey”, donde un miembro del Buró Provincial orientaba a los participantes a apoyar y reproducir una publicación de Santiesteban en la que atacaba al periodista. Ese post funcionó como bisagra: no solo se trataba de quién gritó, sino de cómo se activó el aparato y cómo se intentó responder, disciplinar o desacreditar a quien estaba exponiendo los rostros.

En medio de ese pulso, el propio periodista añadió un detalle revelador sobre el costo público de quedar identificado: “No aguantó la presión. Restringió el perfil”, escribió, en referencia a una de las figuras señaladas, sugiriendo que el señalamiento había empujado a limitar la visibilidad de su cuenta. La idea de “prohibido olvidar”, repetida por seguidores en comentarios, terminó convirtiéndose en consigna del hilo: guardar los nombres para el día en que la impunidad ya no alcance.

Tan Estrada luego elevó la apuesta con un anuncio breve, casi como aviso de cobertura: dijo que en “un rato” regresaría con más rostros identificados “para que mañana hablen PCC” con argumentos sobre él en una reunión.

El cierre del episodio llegó cuando Tan Estrada celebró dos gestos de impacto simbólico: que Hammer comenzara a seguirlo en X y que el congresista Carlos Giménez compartiera una de sus publicaciones. Para el periodista, aquello era la prueba de que el trabajo de identificación había saltado del circuito cubano a la conversación política de Estados Unidos. Para el oficialismo, de ser cierto el nerviosismo que él describe, es una mala noticia.

Sobre lo ocurrido en Trinidad, hasta el momento solo ha salido a la luz un identificado: Emilio González Fritze.

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