Ministro del Interior de Rusia llega a Cuba en momento de tensión geopolítica regional y auge de la delincuencia

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El ministro del Interior de Rusia, Vladímir Kolokóltsev, fue recibido este martes por el presidente Miguel Díaz-Canel en el Palacio de la Revolución, en una visita oficial destinada a reforzar la cooperación bilateral en materia de seguridad, en un contexto marcado por el aumento de la presión de Estados Unidos sobre Cuba y por la reciente escalada regional en torno a Venezuela; pero también de la delincuencia en la isla.

Según informó la agencia AFP, el viaje fue presentado por Moscú como un gesto de solidaridad después de que el presidente estadounidense Donald Trump advirtiera este mes que el gobierno cubano debía “hacer un trato” con Washington o enfrentar consecuencias similares a las aplicadas a Caracas. En declaraciones a la televisión estatal rusa, Kolokóltsev calificó como “agresión armada no provocada” las acciones de Estados Unidos contra Venezuela y sostuvo que esos hechos “demuestran la necesidad de aumentar la vigilancia y consolidar todos los esfuerzos para contrarrestar factores externos”. Desde La Habana, Díaz-Canel describió la visita como de “enorme significación” y afirmó que demostraba la comprensión de Rusia sobre la situación cubana y su disposición a cooperar, de acuerdo con el propio Gobierno.

El perfil del visitante no es menor. Kolokóltsev encabeza un ministerio encargado de la policía, el control migratorio, la investigación criminal y buena parte de la arquitectura de seguridad del Estado ruso. Su presencia en La Habana desplaza el eje del vínculo bilateral hacia un terreno más sensible que el estrictamente económico o diplomático. En los comunicados oficiales cubanos y en los mensajes difundidos por la embajada rusa, la agenda incluye cooperación contra el narcotráfico, seguridad informática, búsqueda de personas y capacitación policial, un conjunto de áreas que apunta a coordinación operativa y a canales estables entre ambos aparatos de seguridad.

El “momento”, subrayado por Díaz-Canel y repetido por la prensa estatal, es parte central del mensaje. La visita ocurre mientras Washington reactiva un discurso de presión directa sobre la isla y mientras se reordena el mapa de alianzas tras los sucesos en Venezuela. Diversas coberturas internacionales sitúan el viaje dentro de una secuencia de contactos que Moscú ha intensificado en la región desde 2022, en paralelo a su propio aislamiento por la guerra en Ucrania. Más allá de la literalidad de algunas declaraciones, el marco que se construye es el de una amenaza externa persistente, dentro del cual Rusia aparece como respaldo político y estratégico.

El propio embajador ruso en Cuba, Víctor Koronelli, escribió en la red social X que Kolokóltsev se encontraba en la isla para “fortalecer la cooperación bilateral y la lucha contra el crimen”, una fórmula que resume el carácter práctico de la visita. No se trata de un episodio aislado. En 2024 ya se había informado sobre acuerdos para reforzar el intercambio en materia de seguridad y entrenamiento, lo que sugiere una línea de continuidad y acumulación institucional.

A esa dimensión se suma el componente simbólico. Kolokóltsev asistió en La Habana a un homenaje por los soldados cubanos fallecidos en Venezuela durante los recientes bombardeos estadounidenses que culminaron con la captura de Nicolás Maduro, un gesto que conecta la visita con el escenario regional y con la narrativa de alianza frente a un adversario común.

La visita de Kolokóltsev coincide además con una intensa actividad diplomática de Estados Unidos en torno a Cuba.

Un día antes, el 20 de enero, el jefe de la misión estadounidense en La Habana, Mike Hammer, se reunió en Miami con el comandante en funciones del Comando Sur, el teniente general Evan L. Pettus, para analizar la “situación en Cuba y el Caribe” y los principales desafíos políticos, sociales y de seguridad de la región.

Tras el encuentro, Hammer confirmó que el presidente Donald Trump mantiene conversaciones con La Habana y reiteró que la actual Administración exige la liberación de todos los presos políticos en la isla, incluyendo a los detenidos tras las protestas del 11 de julio de 2021, en un contexto de escalada de tensiones que el propio gobierno cubano ha descrito como preparativos para una “guerra de todo el pueblo”.

noticia relacionada: Mike Hammer se reúne con Comandante del Comando Sur para hablar sobre “ situación en Cuba”

En un país golpeado por la escasez, la inflación y el deterioro de sus servicios básicos, la llegada de un alto funcionario ruso vinculado al control interno introduce lecturas que van más allá del discurso oficial. Para algunos, puede leerse como una búsqueda de respaldo frente a presiones externas; para otros, como parte del esfuerzo de Moscú por consolidar una presencia estratégica en el Caribe. Por ahora, lo único claro es que el énfasis público no estuvo en el comercio ni en la inversión, sino en la seguridad y la coordinación, un terreno donde los gestos suelen decir más de lo que se enuncia.

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