La crisis tras la captura de Nicolás Maduro ha desatado versiones divergentes sobre lo ocurrido en Caracas durante la operación militar estadounidense que lo detuvo y trasladó posteriormente a juicio en Nueva York.
Entre las nuevas narrativas que circulan en medios alternativos y redes, destaca un texto del periodista cubano Carlos Cabrera Pérez que no solo fija la atención en las bajas cubanas en Venezuela, sino que sugiere algo aún más explosivo: que varios militares cubanos que custodiaban a Maduro habrían sido capturados y llevados a Estados Unidos.
Cabrera, conocido por sus publicaciones sobre la presencia cubana en misiones de seguridad y diplomacia, modifica en su nuevo escrito partes de una versión anterior —que ya había influido en la percepción pública del tema— y afirma ahora que el coronel Asdrúbal de la Vega Orellana no se encontraba en Venezuela al momento del ataque, sino en La Habana desde hacía años, contradiciendo versiones primeras del mismo autor.
A pesar de esa pequeñísima incongruencia, fue ese primer texto el que obligó a La Habana a reconocer la muerte de una treintena de sus efectivos militares que prestaban servicios en Caracas, como parte del anillo de protección de Nicolás Maduro.
En lugar de eso, ahora, Cabrera sostiene que un pequeño grupo de oficiales cubanos fue arrestado durante la operación estadounidense y llevado a territorio norteamericano junto con Maduro y su esposa, aunque este extremo no ha sido confirmado por ninguna fuente oficial del Pentágono ni por el gobierno cubano o venezolano.
El nuevo texto de Cabrera también incorpora referencias a análisis del periodista venezolano Casto Ocando, un comunicador con trayectoria en cobertura de política y seguridad regional que ha publicado contenidos en plataformas como Casto Ocando News y ha comentado ampliamente sobre la estrategia de captura de Maduro por parte de Estados Unidos, señalando que Washington habría buscado específicamente detener al presidente venezolano como parte de su enfoque contra lo que Ocando define como “criminales internacionales” dentro de la cúpula chavista.
Cabrera reutiliza estas fuentes y testimonios anónimos para plantear que —junto con las bajas reconocidas por La Habana en su versión oficial— pudo haber personas capturadas con vida e introducidas en prisiones estadounidenses.
Según fuentes de inteligencia citadas por Cabrera y Ocando, este sería un hecho sin precedentes en la historia de las relaciones entre Cuba y EE. UU., donde militares cubanos no solo habrían participado en funciones de seguridad en una nación soberana aliada, sino que habrían sido detenidos por fuerzas norteamericanas por primera vez en más de seis décadas.
El propio gobierno cubano, que primero guardó silencio y luego confirmó la muerte de 32 de sus militares en Venezuela, no se ha pronunciado sobre esa posible captura y traslado de prisioneros a Estados Unidos. El presidente cubano Miguel Díaz-Canel calificó la operación estadounidense como “terrorismo de Estado” y defendió la soberanía de Venezuela, pero mantuvo silencio sobre la supuesta captura de efectivos cubanos.
Tampoco existen versiones oficiales de Washington que confirmen o desmientan la presencia de ciudadanos cubanos arrestados durante la acción. En declaraciones públicas sobre la operación, altos funcionarios de EE. UU. han detallado exclusivamente la detención de Maduro y los cargos que enfrenta en cortes federales por presuntos delitos de narcoterrorismo y tráfico, sin mencionar detenciones adicionales de militares extranjeros.
El silencio institucional y la falta de fuentes confirmadas han creado un terreno fértil para versiones mediáticas que mezclan hechos verificados (como la muerte de cubanos durante la acción militar reconocida por la propia Cuba) con otras no corroboradas (como la presunta detención de oficiales cubanos llevados a Estados Unidos). Esto ha generado debates en redes y medios alternativos sobre la credibilidad de las filtraciones de inteligencia y el papel de periodistas independientes como Cabrera y Ocando en la reconstrucción del relato.
Analistas consultados en medios internacionales destacan que, aunque los detalles sobre detenciones de militares cubanos no han sido confirmados por fuentes oficiales, la presencia histórica de fuerzas cubanas en asesorías militares y de seguridad en Venezuela es bien documentada desde hace años, incluso por investigaciones externas al chavismo y al castrismo, aunque sin implicar detenciones en territorio estadounidense.
En suma, la afirmación de que algunos militares cubanos que custodiaban a Nicolás Maduro habrían sido llevados a Estados Unidos sigue siendo una versión sin verificación independiente, pero ha tomado fuerza al cruzar publicaciones de periodistas como Carlos Cabrera Pérez y referencias de Casto Ocando, alineándose con una narrativa que contrasta de forma marcada con el silencio o las cifras oficiales de La Habana y Caracas. El tema, por ahora, queda abierto a confirmación, desmentido o documentación adicional en los próximos días si surgen fuentes públicas o versiones oficiales más claras.

















