Treinta años después del derribo. Siete cargos en Florida. Cuatro familias que esperaban esto desde 1996. Y un Café Versailles que no dormirá tranquilo esta noche.
Uno habla desde Miami. La otra, desde La Habana. Los dos coinciden en lo esencial: esto no es el final, es el siguiente paso de un plan que lleva meses ejecutándose.
Una firma ligada a un ex asesor de Trump entra en escena. Washington dice que no se opone. Y Sherritt, que iba a irse de Cuba, de repente decide quedarse. Las casualidades en geopolítica no existen.
El presidente Donald Trump declaró que EE.UU. no tendrá problemas para ayudar a Cuba, que enfrenta una crisis humanitaria. La presión sobre La Habana se intensifica.
La comunidad cubana en Miami se prepara para conmemorar el 20 de mayo con una misa especial, recordando la fundación de la República de Cuba en 1902. Este evento busca elevar oraciones por el bienestar del pueblo cubano.
Estados Unidos impuso nuevas sanciones contra altos funcionarios del régimen cubano, entre ellos ministros, jefes de inteligencia y figuras vinculadas al aparato de seguridad. La ofensiva coincide con reportes sobre una posible acusación formal contra Raúl Castro por el derribo de avionetas de Brothers to the Rescue en 1996, declaraciones de Díaz-Canel sobre drones militares y nuevas señales de aislamiento económico para la isla.
El analista Orlando Gutierrez-Boronat se hace eco del reporte de AXIOS y advierte que Cuba posee drones Shahid de origen iraní capaces de recorrer miles de millas.
La administración Trump ha desplegado una estrategia hacia Cuba que el Wall Street Journal compara con un "squeeze play" de béisbol: presión en todos los flancos simultáneamente. Trump ofreció 100 millones de dólares en ayuda, Rubio amenazó con más sanciones, y el director de la CIA viajó a La Habana. El exilio cubano debate si el modelo funciona, mientras la isla se debate entre el colapso y una apertura forzada.
Tres de las voces más autorizadas en seguridad nacional de Estados Unidos —el exdirector de la CIA Leon Panetta, el exsecretario de Defensa Robert Gates y otro exfuncionario de Defensa— advirtieron esta semana que un colapso desordenado del régimen cubano podría desatar una crisis migratoria sin precedentes en el estrecho de la Florida. Los números respaldan la alarma: EE.UU. aumentó en un 460% las detenciones de migrantes cubanos mientras paraliza la emisión de visas.
La visita del director de la CIA, John Ratcliffe, a La Habana ha desatado sorpresa, ironías y especulaciones políticas entre cubanos dentro y fuera de la isla. Mientras medios estadounidenses hablan de presiones y negociaciones directas con el gobierno cubano, analistas y periodistas interpretan el encuentro como un símbolo de los profundos cambios geopolíticos que atraviesa la relación entre Cuba y Estados Unidos en medio de la peor crisis económica y energética de la isla en décadas.