Una madre de tres hijos fue asesinada en Santiago de Cuba a horas de iniciar 2026. El agresor, su expareja, está prófugo y el caso reabre el debate sobre amenazas previas, protección y silencio institucional.
En Jovellanos, Mayabeque, Baracoa, Moa o Chicago, y en una comunidad rural de Ciego de Ávila donde una niña se salvó a fuerza de gritos en Facebook, se repite la misma pregunta que atraviesa barrios y pantallas: cuántas mujeres más deberán morir –o quedar al borde de la muerte– antes de que el Estado reconozca la magnitud de la emergencia y establezca políticas reales de prevención, protección y reparación.
El asesinato de Estefany Reyes Gómez, de 26 años, en su casa de Madruga, Mayabeque, conmocionó este domingo a la comunidad y reavivó el reclamo urgente de reconocer y enfrentar la violencia de género en Cuba.
La secuencia de violencia machista descrita por familiares, vecinos y activistas en redes sociales volvió a encender las alarmas este fin de semana y...
Mientras la familia de Yamila Zayas exige justicia y tres niñas quedan huérfanas, el intento de asesinato en la capital yumurina evidencia que la prevención temprana, las órdenes de protección, los canales de denuncia y la transparencia no pueden seguir esperando. Con 32 feminicidios verificados en 2025 y casos en curso como el de Matanzas, la urgencia es ineludible: proteger a las víctimas y cerrar el paso a la impunidad.
La opacidad informativa del régimen colisiona con su falta de rigor a la hora de informar y reconocer el feminicidio como delito. Un caso en Torriente, Jagüey Grande, no esclarecido, ni siquiera con la captura del presunto asesino.
Tamara Carreras, de 57 años, fue asesinada en pleno centro de la ciudad de Santiago de Cuba anoche. Yanisel Riverón Meriño, residente en una zona de la ciudad conocida como La Quinta, en Holguín, fue brutalmente agredida el pasado 12 de octubre.
Los feminicidios de Yadira Moreira Pernas y Yucleidis Morales no solo aumentan la alarmante cifra de asesinatos por violencia de género en Cuba, sino que también subrayan la necesidad urgente de que el gobierno tome medidas más drásticas y efectivas para prevenir estos crímenes. La creación de un registro de violencia machista, aunque es un avance, no es suficiente si no se implementan cambios estructurales que garanticen la protección de las mujeres en Cuba y se aborden las raíces profundas de esta problemática social. Las vidas de estas mujeres, y las de muchas otras, dependen de una acción inmediata y contundente.