La reciente confirmación de conversaciones entre Cuba y Estados Unidos dejó en una posición incómoda al presidente de Prensa Latina, Jorge Legañoa, quien días antes había negado en televisión cualquier contacto político con Washington mientras atribuía el malestar en la isla exclusivamente al bloqueo.
Tres episodios recientes —represión a periodistas, cerco diplomático y obscenidad institucional— revelan una misma lógica de control, impunidad y degradación simbólica en Cuba.
“No hay muertos, porque los muertos solo le duelen a quienes los pierden”, escribe, con amarga ironía, desmintiendo así las declaraciones del Ministro de Salud Pública, y las de las máximas autoridades del Partido Comunista de Cuba y el Gobierno en la provincia, recogidas como papagayo oficialista amaestrado por el Periódico Girón.
La periodista cubana Yirmara Torres Hernández, quien fuera presidenta de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) en la provincia de Matanzas, ha vuelto...
En un giro irónico del destino, la propia UPEC, que alguna vez fue un bastión de la propaganda oficial, ahora se enfrenta al dilema de cómo abordar una verdad incómoda: el periodismo oficial, al igual que el resto de la sociedad cubana, se encuentra en una encrucijada sin fácil salida.