En el Hospital Hermanos Ameijeiras de La Habana, 72 pacientes dependen de 11 riñones artificiales operativos. En el Instituto de Oncología, el 80% de la tecnología de diagnóstico está averiada. La tasa de supervivencia por cáncer infantil cayó del 85% al 65%. Esto es Cuba hoy, según testimonios de médicos y pacientes verificados por AFP, Clarín y La Nación.
Jóvenes médicos cubanos abandonan la isla en número creciente, empujados por salarios que no llegan a los 100 dólares mensuales y condiciones de trabajo que el propio sistema hace insostenibles. La crisis golpea al sector que el régimen siempre presumió como su mayor logro.