La polémica por la gorra eclipsa el hecho central: El 4tico sigue reprimido y sus creadores presos mientras el poder insiste en criminalizar el disenso.
La imagen de un joven cubano inmóvil al borde de una fosa de aguas albañales revela el impacto devastador del “químico”, una droga sintética que se expande por los barrios y alarma a la población.
La frase “tolerancia cero” aparece siempre en mayúsculas, pero en la práctica el químico sigue suelto. Entran unos al sistema penitenciario, otros entran al negocio. Y el ciclo sigue. El problema no es solo de criminalidad. Es social, cultural, económico. Y se está normalizando.
Según se pudo confirmar, la versión no oficial de lo ocurrido, es que a un compañero en el Servicio Militar se le escapó un tiro de su arma, y acabó con la vida de este joven.
“Este muchacho de la foto, es mi hijo, un gran muchacho, educado con buenos conceptos. Y los vendedores de químico me lo están echando a perder con su mierda”, escribió
Según denuncias publicadas en redes sociales, el cuerpo de Yordan fue hallado en plena vía pública y recogido por las autoridades en una escena que fue grabada y compartida por vecinos, y que mostraba entre otras cosas no solo el deterioro social, con la grabación y la exposición en las redes sociales del video que mostraba al joven fallecido, sino también cómo la institucionalidad trató delante de la vista de todos el cuerpo.
El caso de Arizay, difundido por @conductadade, resalta las dificultades que enfrentan muchos migrantes cubanos en Miami, especialmente aquellos sin redes de apoyo.