Con apenas un tercio de los medicamentos del cuadro básico disponibles en las farmacias estatales, los cubanos han creado sus propias farmacias comunitarias gratuitas. Según la agencia AP, solo en La Habana funcionan cerca de un centenar de estos proyectos, que reparten medicinas donadas desde Estados Unidos, Canadá y por viajeros, y se coordinan a través de grupos de WhatsApp.