Sofii Magdaleno, joven residente en Guanabo, denunció en un video la desesperación de miles de cubanos que enfrentan días sin servicios básicos. Su testimonio, respaldado por cifras oficiales de la Unión Eléctrica, refleja un descontento creciente ante una crisis energética e hídrica sin solución a la vista.
Mientras la institución se aplaude, los propios usuarios introducen la posdata incómoda: sin recursos, no hay milagros sostenibles. El heroísmo cotidiano del personal no puede seguir siendo el plan operativo. Si los pasillos del Cuerpo de Guardia están abarrotados, el primer “más” que necesita Cienfuegos no es otro post triunfalista de "Las Cos(it)as de Fernanda, sino un calendario concreto para vaciar esos pasillos, abastecer las salas y devolver al hospital su condición de espacio seguro, digno y funcional. Porque la salud pública no se mide por consignas: se mide por camas disponibles, agua, insumos y vidas salvadas sin necesidad de hacer magia.