En un país que se promueve como potencia médica, las prótesis se arrancan de los muertos y se trafican dentro de los hospitales. Para esta familia, la llamada medicina gratuita se redujo a una travesía de pagos, favores y miedos. La operación fue un milagro; el sistema, un cementerio de ilusiones.
Según se pudo confirmar, la versión no oficial de lo ocurrido, es que a un compañero en el Servicio Militar se le escapó un tiro de su arma, y acabó con la vida de este joven.