«Ni yo ni Italia mendigamos jamás»: Giorgia Meloni le frena el carro a Trump tras polémicas declaraciones

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El mundo de la alta política se acaba de robar el guion de una telenovela de horario estelar. Lo que parecía ser una cumbre del G7 tranquila y de puro trámite en Évian-les-Bains, Francia, terminó en una guerra de declaraciones que tiene a las cancillerías de ambos lados del Atlántico echando humo. Todo estalló este viernes cuando Donald Trump, durante una entrevista telefónica con el canal italiano La7, se fue de boca y aseguró que la primera ministra Giorgia Meloni prácticamente le había rogado para conseguir una instantánea juntos.

Según la cadena televisiva —que transmitió el segmento doblado al italiano y sin liberar el audio original en inglés—, las palabras exactas transcritas por la agencia Efe dejaron a más de uno con la boca abierta. Refiriéndose a la supuesta insistencia de la mandataria, Trump soltó sin filtros: «¡Seguro que está contenta de que haya hablado con ella! ¡No tenía por qué hacerlo! ¡Me rogó que me tomara una foto con ella! Tenía muchísimas ganas de una foto conmigo. No la habría aceptado, ¡pero me dio pena!». Por si fuera poco, en otro momento de la entrevista machacó sobre lo mismo: «Probablemente esté contenta de que haya hablado con ella. No tenía por qué hacerlo».

La respuesta desde el país de la bota no se hizo esperar, y Meloni sacó las uñas de inmediato. A través de un video publicado en sus redes sociales, la líder se mostró indignada y desmintió categóricamente el «invento» presidencial: «Las declaraciones de Donald Trump son declaraciones totalmente inventadas, estoy francamente atónita». Pero el descargo no terminó ahí. Con un tono tajante, cuestionó la lealtad del magnate hacia sus amigos: «No sé por qué el presidente de Estados Unidos se comporta así con sus aliados: no es la primera vez que ocurre».

Además, la primera ministra aprovechó para lanzar un dardo envenenado que muchos leyeron como una clarísima alusión a figuras como Vladimir Putin, reprochándole a Trump sus amistades peligrosas: «Solo puedo decir que es decepcionante que no muestre la misma determinación con los enemigos de Occidente y de Estados Unidos, cuyos líderes trata con mucha más indulgencia». Para cerrar su mensaje y dejar el orgullo nacional intacto, Meloni sentenció una frase que ya es viral: «Hay algo que debería recordar: ni yo ni Italia mendigamos jamás».

La gran ironía de este culebrón es que, apenas unos días antes en territorio francés, los micrófonos abiertos captaron un ambiente de aparente colegueo. A Meloni se le vio sonriente sentada en un pequeño sofá charlando con él y esperando su turno pacientemente para hablar. De hecho, la propia italiana había calmado a la prensa asegurando que su vínculo seguía intacto y que no existían «recriminaciones». Sin embargo, este ataque televisivo lo cambió todo, desatando consecuencias severas a la velocidad de la luz.

El berrinche diplomático fue tan grande que Antonio Tajani, ministro de Asuntos Exteriores de Italia, canceló de un plumazo su viaje a Miami agendado para el 21 y 22 de junio. Su justificación fue directa, citando las «graves y ofensivas palabras del presidente Trump», las cuales, recalcó, «ofenden a toda Italia». Mientras tanto, el presidente de la República, Sergio Mattarella, agarró el teléfono para darle su respaldo personal a Meloni en medio del huracán.

Lo más increíble de este escándalo es cómo logró unir a toda la dividida clase política italiana en un solo bloque. Desde su propia coalición, Maurizio Lupi (Noi Moderati) defendió a su aliada afirmando: «Las palabras de Trump son injustificadas e inaceptables. Cualquiera que conozca a Giorgia Meloni sabe perfectamente que ella jamás le pediría limosna a nadie». Por su parte, Matteo Salvini (Liga) cerró filas con un mensaje rotundo: «Quien ataca a Giorgia, nos ataca a todos».

Del lado de la oposición tampoco se quedaron callados. Filippo Sensi, senador del Partido Democrático, expresó indignado: «Nadie tenía derecho a dirigirse a una primera ministra italiana en un tono tan arrogante». A su vez, el líder del Movimiento Cinco Estrellas, Giuseppe Conte, argumentó que «Italia no merece verse humillada de forma tan flagrante». El premio al comentario más explosivo se lo llevó Carlo Candela (Azione), quien no se cortó un pelo al tildar a Trump de «mentiroso compulsivo» y «matón de cómic».

Esta fuerte bronca marca el punto más bajo en una relación que alguna vez fue la envidia de la geopolítica. Vale recordar que Meloni fue la única líder del viejo continente que voló para asistir a la investidura de Trump en enero de 2025. Sin embargo, el idilio empezó a hacer aguas cuando Italia se plantó firme, negándose a participar en la guerra estadounidense contra Irán y prohibiendo el uso de una base aérea en Sicilia.

El resentimiento fue creciendo hasta que en abril de 2026, Trump arremetió por primera vez contra ella en el Corriere della Sera, soltando: «Ella es la inaceptable. Pensaba que era valiente, pero me equivoqué». Ahora, con este nuevo episodio televisivo, cualquier intento de reconciliación quedó sepultado, sumiendo a ambas naciones en su mayor crisis diplomática desde el arranque del segundo periodo del republicano.

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