La cantante cubana La Diosa, una de las voces más potentes y polémicas del exilio, ha vuelto a prender las redes con un mensaje de vida tan crudo como inspirador. En su más reciente Reel de Instagram, la artista de 44 años —madre de dos hijos y residente en Estados Unidos desde hace solo dos años— se sinceró sobre su incursión en las ventas por TikTok y las presentaciones privadas. Su discurso, lejos de la queja o el victimismo, es un alegato a favor del trabajo digno y la independencia económica.
“A pesar de ser cantante y que sé que ese es mi talento, mi pasión y mi propósito, yo también soy una mujer que no se sienta a esperar a que las cosas le caigan del cielo”, afirmó con la franqueza que la caracteriza. Desde que aterrizó en territorio norteamericano, La Diosa ha tenido que reinventarse más de una vez. “Llegué a Estados Unidos hace apenas dos años y en ese tiempo he logrado comprarme mi casa y tres carros de lujo, y no fue por suerte, fue por trabajo, disciplina, coraje y resiliencia”, añadió, dejando claro que detrás de su éxito no hay milagros ni favores, sino horas de esfuerzo.
Su nueva faceta como vendedora en TikTok Shop ha despertado comentarios entre algunos de sus seguidores, sorprendidos de ver a una artista de su calibre en un terreno que asocian con influencers o emprendedores. Pero ella no esquiva el tema: lo enfrenta con un baño de realidad. “Muchos me ven vendiendo en TikTok y dicen ‘¿Pero cómo un artista puede estar vendiendo ahí?’ No se dan cuenta de que hay muchísimos artistas internacionales que lo hacen, pero es que el cubano siempre tiene ese pensamiento de que el artista cubano, si lo hace, es como estar en el piso, como no tener dinero, como estar en la mierda”.
Con esa frase, La Diosa desmonta el prejuicio cultural que aún persiste en muchos cubanos sobre el trabajo y la dignidad. En su visión, no hay vergüenza en diversificar las fuentes de ingreso, sino valentía. “Si la gente supiera cuánto puedes trabajar y cuánto puedes ganar en estas tiendas de TikTok shop… Yo soy de las que piensan que trabajar no es motivo de burla, es dignidad 100%, porque si algo tengo claro es que con el ego no se come, el ego no paga la renta, no te llena la nevera y no te da independencia”.
En otro momento del video, la intérprete subraya que todo lo que muestra en sus redes lo hace sin un gran aparato de producción: “Yo no tengo un equipo detrás, no tengo una productora gigante y no tengo nadie que me edite mis videos, todo lo hago absolutamente sola. Pero no solamente en esto de vender en TikTok, en mi carrera también todo lo hago sola, y eso no me hace menos artista, eso me hace más poderosa porque soy una mujer que no depende de nadie para brillar”.
Esa autogestión se ha convertido en su bandera. “Yo vendo, yo lucho, yo produzco, yo canto, yo hago todo y eso es precisamente lo que quiero que entiendas: no hay vergüenza en luchar por tus sueños donde quiera que estés”, enfatiza. Para cerrar, lanzó una estocada directa a sus detractores: “La gente que critica es esa que no se atreve a intentarlo”.
Con estas palabras, La Diosa no solo defiende su derecho a ganarse la vida como quiera, sino que reconfigura el significado del éxito para los artistas cubanos en el exilio. En tiempos en que muchos prefieren aparentar estabilidad antes que admitir la lucha diaria, su frase “El ego no paga la renta” se convierte en un manifiesto. Porque, al final, lo que sostiene no es la fama ni el aplauso, sino la capacidad de seguir de pie, trabajando y brillando, sin pedir permiso.

















