El FBI mandó un avión a Cuba a rescatar a un niño de 10 años en un caso de custodia con una madre transgénero acusada de secuestro. Dos mujeres de Utah enfrentan cargos federales.
El avión del Departamento de Justicia que aterrizó en La Habana no era diplomático: era el FBI rescatando a un niño en un caso de custodia que involucra a una madre transgénero.
Un Boeing 757 del Departamento de Justicia de Estados Unidos aterrizó el pasado lunes en el Aeropuerto Internacional José Martí de La Habana y los entusiastas de la aviación que rastreaban el vuelo inusual especularon con misiones diplomáticas secretas. Sin embargo, la realidad era otra bien distinta.
Esta fue revelada por el New York Times en el día de ayer. A partir de documentos judiciales federales presentados en Utah, el diario reseñó una verdad muy triste pero que tiene un final feliz: el avión transportaba agentes del FBI en una misión para rescatar a un niño de 10 años que, según la acusación, había sido sacado de EE.UU. por su madre transgénero y la pareja de esta con la aparente intención de someterlo a una cirugía de transición de género antes de la pubertad.
Según la declaración jurada presentada por la agente especial del FBI Jennifer Waterfield ante un tribunal federal de Utah, Rose Inessa-Ethington, de 42 años, y su pareja Blue Inessa-Ethington, de 32, tenían acordado con la madre biológica del niño, identificada en los documentos solo como «LB,» un viaje de campamento a Calgary, Canadá, con el menor y el hijo de 3 años de Blue, para el 28 de marzo.
Sin embargo, nunca llegaron a Calgary. Los investigadores determinaron que las dos mujeres cruzaron la frontera canadiense desde el estado de Washington el 29 de marzo, volaron desde la Columbia Británica a Ciudad de México, viajaron a Mérida y tomaron un vuelo a La Habana el 1 de abril. El niño debía ser devuelto a su madre biológica el 3 de abril, pero no sucedió así.
En el registro del domicilio de las mujeres los investigadores encontraron 10,000 dólares en efectivo retirados, listas de tareas que incluían vaciar cuentas bancarias, aprender español, obtener visas de turista y guardar pertenencias en un almacén. También hallaron notas de un terapeuta de Washington relacionadas con atención de afirmación de género para menores y una solicitud de transferirle 10,000 dólares.
Cuba cooperó, el niño fue rescatado
El jueves anterior al vuelo, las autoridades cubanas, que están interesadísimas en colaborar con Washington para evitar lo que parece inevitable, localizaron al grupo en la isla. El lunes, el avión del Departamento de Justicia aterrizó en La Habana y recogió al niño. El martes fue entregado a su madre biológica en Utah. Las dos mujeres fueron trasladadas a Richmond, Virginia, donde enfrentan cargos federales de secuestro.
El alcance de la cooperación cubana no fue detallado oficialmente, pero el hecho de que se produjo en las mismas semanas en que una delegación diplomática de alto nivel de la administración Trump visitó La Habana para negociar no pasó inadvertido para ningún analista.
El hermano de Rose Inessa-Ethington declaró al Times que ella llevaba años «presionando con bastante vehemencia» para que el menor se sometiera a una cirugía de transición desde que tenía unos cinco años. La abogada que representa a la madre biológica dijo que la cirugía fue un tema recurrente durante el proceso de divorcio.
«No creo que jamás imaginara que Rose pudiera hacer esto hasta que fue demasiado tarde.»
El caso, según expertos citados por el Times, es «sumamente inusual»: nunca antes se había enviado un avión gubernamental de ese tamaño fuera del país para un caso de custodia parental.




















