El carguero ruso Sea Horse que navegaba a Cuba con 200 mil barriles de gasóleo ruso se ha detenido prácticamente en el Atlántico sin que se conozcan noticias sobre el destino final de su paradero.
Lo único que se sabe hasta el momento es que se traslada muy lentamente hacia el Caribe y que está siendo observado con atención por Estados Unidos. El barco debía llegar a Cuba en marzo cuando la isla estaría a punto de quedarse sin combustible. Mientras, los apagones han aumentado y se ha disparado el precio del combustible en el país.
El carguero, había informado como destino el estrecho de Gibraltar tras realizar una transferencia de combustible de buque a buque frente a la costa de Chipre, en el Mediterráneo, antes de seguir rumbo al Caribe, de acuerdo con la plataforma TankerTrackers.com. El pasado 25 de febrero la agencia Reuters confirmó que el carguero había detenido su trayectoria.
Jorge Piñón, investigador del Instituto de Energía de la Universidad de Texas, dijo que el barco se situaba a unas 1.482 millas náuticas con rumbo hacia las costas cubanas.
El analista señaló que «cuatro barcos guardacostas» de la marina de Estados Unidos están en la zona por donde presuntamente pasaría el Sea Horse. Se trata del el Spencer 905, el Stone 758, el 26301 y el 20306.
Este cargamento petrolero sería un salvavidas momentáneo para el régimen cubano que está contra las cuerdas por la agudización de la crisis por lo que según el presidente Donald Trump estarían dispuestos a llegar a un acuerdo con EEUU.
“Puede ser una toma amistosa, o puede ser una toma no amistosa. No importaría”, afirmó el mandatario al referirse a sus objetivos respecto a Cuba.
Según Trump, la situación económica y energética del país caribeño limita seriamente la capacidad de negociación del régimen de Miguel Díaz-Canel.


















