Una cubana de 17 años e identificada como Malany murió la madrugada de este domingo 14 de junio en el barrio de Fundición, en Cárdenas, Matanzas, tras resultar herida de arma blanca durante una violenta riña con otra adolescente, de 14 años.
Según informó en Facebook el activista Christian Arbolaez, la pelea entre ambas jóvenes comenzó horas antes en las inmediaciones del parque José Antonio Echeverría, pero escaló hasta la vivienda de Malany, en la esquina de Obispo y Amistad, cerca del antiguo Acopio.
Ambas muchachas volvieron a enfrentarse dentro de la casa, donde Malany habría golpeado a la otra con un tubo, antes de salir nuevamente a la calle para seguir peleando.
Fue entonces cuando la presunta agresora, que, según vecinos, estaba embarazada, hirió a Malany con un arma blanca. La lesión más grave fue en el cuello, pero también habría sido herida en la espalda.
De acuerdo con el relato de Arbolaez, posteriormente, el padre de Malany, conocido en el barrio como Jimagua, salió corriendo con su hija en brazos buscando asistencia médica.
Familiares y vecinos intentaron conseguir un vehículo para trasladar a Malany, en medio de un apagón y de la típica escasez de transporte de la madrugada.
Se intentó usar un camión que no pudo arrancar, aunque finalmente encontraron otro transporte. Sin embargo, Malany murió en los brazos de su padre mientras este buscaba cómo salvarle la vida.
Arbolaez detalló que, durante la mañana del domingo, agentes de la Policía y peritos criminalistas acudieron al lugar; y que la presunta agresora fue detenida en el hospital y permanece bajo custodia mientras continúan las investigaciones.
Tras el trágico fallecimiento de la joven, Arbolaez pidió ayuda para recaudar fondos para costear el combustible necesario para trasladar su cuerpo de Matanzas a Holguín, donde su madre espera poder darle un último adiós.
Según el más reciente informe del Observatorio Cubano de Conflictos, en medio de un fuerte incremento de la inseguridad ciudadana, en mayo de 2026 se registraron en la isla 37 muertes por hechos de violencia criminal, social, intrafamiliar o de género.
El estudio, que aborda la realidad de una crisis multidimensional marcada por la escasez, los apagones prolongados y la debilidad institucional, notificó un aumento de los robos violentos de motorinas y triciclos eléctricos.





















