Activista Oscar Casanella reconoce en video viral, a agente de la Seguridad del Estado que lo reprimió en Cuba

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El activista cubano Oscar Casanella aseguró haber identificado de forma parcial —por su seudónimo y por su rostro— a uno de los agentes de la Seguridad del Estado que participó en su detención y represión en La Habana, durante el intento de asistir a una misa en homenaje a Oswaldo Payá Sardiñas, el 20 de julio de 2017. El agente es uno de los muchos que salió en un video grabado el día del homenaje en la Plaza de la Revolución a los 32 militares cubanos que murieron en Venezuela durante la extracción de Nicolás Maduro a manos del team Delta Force del ejército norteamericano.

En una publicación en Facebook, Casanella dijo que el hombre, al que señala en una imagen con un óvalo rojo, era conocido operativamente como “Capitán Emilio”, aunque su nombre real todavía no ha sido confirmado.

Y publicó imágenes de él.

Casanella reconstruyó en su relato dos momentos separados por años, pero conectados por un mismo patrón: operativos de agentes vestidos de civil, detenciones en la vía pública, traslados a estaciones policiales y presiones para acceder a su teléfono.

Según su testimonio, el 20 de julio de 2017 fue detenido junto a Lía Villares y Luis Trápaga en la zona de 23, en El Vedado, cuando intentaban llegar a la misa por Payá. Afirmó que lo llevaron a la estación de Zapata y C, y más tarde a otra unidad en San Miguel del Padrón, donde “Capitán Emilio” y otros agentes intentaron obligarlo, mediante amenazas y maltrato físico, a desbloquear su celular; al negarse, asegura que le quitaron el dispositivo y lo formatearon, borrando información personal, incluidas fotos familiares.

En el mismo post, Casanella enlazó esa experiencia con otra detención posterior, ocurrida el 10 de octubre de 2020 cuando, según contó, tocaba a la puerta de la casa de Luis Manuel Otero Alcántara, sede del Movimiento San Isidro, donde planeaban reunirse para una acción cívica. Allí, señaló a otro represor conocido como “Darío”, identificado por el artista Hamlet Lavastida, como uno de los agentes que lo redujeron y trasladaron para esposarlo antes de llevarlo a dependencias policiales. Casanella detalló que ese día pasó por la estación de Cuba y Chacón y luego por Infanta y Manglar; además denunció una práctica de castigo que describe como recurrente: permanecer esposado dentro de un patrullero cerrado bajo el sol.

La denuncia de Casanella aparece en un momento en que, dentro y fuera de Cuba, crecen esfuerzos de identificación pública de oficiales y agentes vinculados a la represión, a partir de imágenes captadas por medios oficiales. En enero, Cuballama Noticias ha publicado dos textos sobre el tema: uno sobre cómo la televisión estatal dejó ver a varios agentes durante un acto oficial, y otro sobre la identificación de uno de ellos gracias al rastro de datos y testimonios. En paralelo, el medio elTOQUE publicó una investigación que identificó a un oficial del MININT conocido por víctimas como “Juan Carlos” y lo vinculó con el nombre Rafael Pupo Carnet, a partir de cruces de información y verificación en redes.

En el caso de Casanella, el señalamiento de “Capitán Emilio” es “parcial” porque, hasta ahora, lo que existe es el reconocimiento por imagen y el alias operativo, pero no una identificación nominal confirmada con documentos o registros públicos. Esa distinción importa: en Cuba, la estructura represiva opera precisamente con seudónimos, rotación de identidades y poca exposición formal, lo que dificulta atribuir responsabilidades individuales por vías institucionales y empuja a los activistas a construir memoria con fragmentos, testimonios y archivos personales.

El propio Casanella afirma estar hoy en Miami, en medio de un proceso migratorio que se ha prolongado y que, según ha declarado públicamente, podría terminar con una negación de asilo pese a su historial de represión documentada.

Medios locales de Florida reportaron que su audiencia de asilo en 2025 terminó sin un veredicto inmediato, y que el activista ha expresado temor a una deportación si su solicitud no prospera. Univision informó que Casanella llegó a Estados Unidos en 2022 y que su caso ha permanecido en un limbo, alimentando la preocupación de que un expediente prolongado lo deje expuesto, aun siendo una figura conocida del activismo cívico cubano.

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