Mía Dio ya era una celebridad de las redes sociales antes de subir al escenario de Miss Universe Cuba, pero la noche del jueves 20 de agosto añadió un nuevo título a su nombre: reina de la belleza cubana.
La joven, quien compitió con la banda de Isla de la Juventud, superó a otras 18 finalistas durante la gala realizada en el Dennis C. Moss Cultural Arts Center, en Cutler Bay, al sur de Miami. Lina Luaces, ganadora de la edición anterior, fue la encargada de colocarle la corona.
La organización resumió su victoria con una frase que alude directamente a su accidentado paso por el concurso: “Las segundas oportunidades sí existen y nunca es tarde para volver a luchar por un sueño”.
Pero ¿quién es realmente la joven que representará a Cuba en la próxima edición internacional de Miss Universe?
El verdadero nombre y las raíces cubanas de Mía Dio
Su nombre completo es Mía Angelina Donadio Cancio. Tiene 25 años y nació en Miami dentro de una familia multicultural: su madre es cubana y su padre argentino.
Aunque no nació en la Isla, ha explicado que conoció el país mediante las historias transmitidas por su familia. “Siento que conozco Cuba a través de los recuerdos de mi familia”, declaró en una entrevista con Miami New Times.
La nueva reina también está vinculada a una conocida familia del exilio. Es nieta de José “Pepe” Cancio, empresario, excomisionado de Miami-Dade y veterano de la Brigada 2506.
Un documento de las Escuelas Públicas de Miami-Dade confirma que Cancio formó parte del grupo de transporte de la brigada en 1961 y 1962. También es pariente de Sylvia Iriondo, presidenta de M.A.R. por Cuba y sobreviviente del derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate en 1996.
Esa historia familiar ayuda a entender por qué en su perfil de Instagram aparecen ahora, junto al título de Miss Universe Cuba 2026, las palabras “Patria y Vida”.
Se hizo famosa imitando a una “sugar baby” rusa
Mucho antes de convertirse en reina de belleza, Mía Dio construyó una enorme audiencia con videos humorísticos sobre relaciones, dinero, autoestima y estándares de belleza.
Su salto a la fama ocurrió durante la pandemia, cuando publicó accidentalmente una parodia en la que interpretaba a una supuesta “sugar baby” rusa que ofrecía consejos sentimentales con un marcado acento.
El personaje estaba inspirado en una antigua compañera de vivienda rusa y no representaba la verdadera nacionalidad de Mía, aunque durante un tiempo numerosos usuarios creyeron que se trataba de una mujer de Europa del Este.
El video se volvió viral y su cuenta creció a una velocidad inesperada. En una entrevista concedida a HipLatina, la creadora contó que despertó con unos 100.000 seguidores y posteriormente recibió miles de dólares por sus primeras colaboraciones comerciales.
Actualmente supera los cinco millones de seguidores en TikTok y tiene alrededor de 1,3 millones en Instagram. Además de influencer, se presenta como comediante y creadora de contenido.
Su faceta humorística es, sin embargo, solo una parte de su perfil. Mía se graduó de la Universidad Internacional de Florida con una licenciatura en Relaciones Internacionales y una especialización secundaria en Ciencias Políticas, según anunció ella misma al celebrar su graduación de FIU.
También participó en 2021 en el programa Nuestra Belleza Latina, aunque no consiguió avanzar hasta las últimas etapas.
Una alfombra roja la llevó hasta Miss Universe Cuba
Su entrada al concurso cubano fue tan poco convencional como el comienzo de su carrera digital.
En febrero de 2025, Mía consiguió acceder a la alfombra de Premio Lo Nuestro pese a no tener inicialmente una invitación. Durante aquella experiencia conoció al director de la franquicia de Miss Universe Cuba, quien le informó que solo tres días después se realizaría un casting.
La joven decidió presentarse y terminó seleccionada para competir con la banda de Isla de la Juventud. Durante una entrevista con el periódico puertorriqueño Primera Hora, reconoció que hasta entonces no dominaba la pasarela y que había tenido que tomar clases de dicción, oratoria y modelaje.
En aquella conversación dejó clara la identidad que quería defender: “Yo no soy Mía Dio, yo soy Mía Angelina Donadio Cancio, yo soy latina”.
Compitió con parte del rostro paralizado
Su primera participación en Miss Universe Cuba, en julio de 2025, estuvo marcada por una complicación inesperada.
Días antes de la gala final, Mía sufrió una parálisis temporal en la mitad del rostro. La joven atribuyó posteriormente el problema a una inyección de bótox recibida para tratar un trastorno de la articulación temporomandibular.
A pesar de la dificultad, decidió presentarse y terminó dentro del Top 5, además de recibir el reconocimiento de Miss Popularidad. Su eliminación provocó entonces numerosos comentarios de seguidores que consideraban que merecía la corona.
En lugar de abandonar los concursos, regresó al casting de 2026 y volvió a representar a Isla de la Juventud. Esta vez completó el camino que había dejado pendiente.
De los chistes virales a denunciar la situación de Cuba
Durante los últimos años, Mía Dio ha tratado de transformar parte de su audiencia en una plataforma para hablar sobre Cuba. Ha publicado videos sobre el 11J, la censura, la pobreza menstrual, los feminicidios y la situación de las mujeres dentro de la Isla.
En junio dedicó una producción audiovisual a las Damas de Blanco. Apareció con un vestido blanco y gladiolos frente a una bandera cubana mientras explicaba la historia del movimiento y la represión sufrida por sus integrantes.
La publicación recibió comentarios que la describieron como la representación que algunos cubanos esperaban encontrar en el certamen. Tras recibir la corona, Mía volvió a marcar una posición política al levantar la mano y formar la “L” asociada con el reclamo de libertad para Cuba, un gesto recogido en publicaciones difundidas después de la gala.
La nueva reina comenzará ahora su preparación para representar a Cuba en la edición número 75 de Miss Universe, prevista para noviembre en Puerto Rico. Llegará al concurso con experiencia frente a las cámaras, una audiencia superior a seis millones de personas y un discurso mucho menos discreto que el habitual en los certámenes de belleza.





