Un grupo de habaneros terminó cruzando a pie el túnel de la bahía de La Habana después de esperar durante más de siete horas por una guagua sin que apareciera transporte público, según denunció en redes sociales la activista cubana Yamilka Lafita, conocida como Lara Crofs.
La escena, ocurrida en medio de una crisis cada vez más visible del transporte y los servicios básicos en Cuba, generó indignación entre usuarios que cuestionaron no solo la falta de ómnibus, sino también la respuesta de las autoridades ante quienes intentaron ayudar a los pasajeros varados.
Lara Crofs describió lo ocurrido como “un durísimo panorama” al que se enfrentó al regresar a su casa. De acuerdo con su publicación, varias personas llevaban horas esperando para cruzar hacia el otro lado de la bahía, sin alternativas reales para moverse.
Horas de espera y vecinos cruzando a pie
El túnel de la bahía conecta el centro de La Habana con los municipios del este y es una vía esencial para miles de personas que dependen del transporte público para regresar a sus hogares. Aunque la estructura fue concebida para el tránsito vehicular, en esta ocasión varios ciudadanos optaron por caminar ante la falta de guaguas.
La activista relató que ella y otros conductores particulares dieron dos vueltas transportando gratis a personas que permanecían en las paradas. Sin embargo, uno de esos conductores fue multado por presuntamente “obstaculizar el tráfico” mientras ayudaba a subir a una madre con su hija pequeña.
“Aquello se puso bien caliente”, escribió Crofs, al describir el momento de tensión provocado por la multa. En su denuncia, calificó la situación de la capital como “desesperante” y mencionó apagones prolongados, altos precios del carbón, dificultades para conseguir gas y el encarecimiento del agua transportada en pipas.
Indignación por la multa a quienes ayudaban
La reacción en redes sociales fue inmediata. Varios usuarios cuestionaron que se sancionara a ciudadanos que intentaban aliviar una situación provocada, precisamente, por la ausencia de transporte público.
“Cómo van a poner una multa si está ayudando, deberían agradecerle”, comentó una persona. Otra usuaria resumió el miedo y la frustración que acompañan muchas denuncias ciudadanas en Cuba: “Es horrible, pero lo peor es el silencio y que todos dicen: ¿y qué vamos a hacer? Si protestas te caen a palos”.
El episodio ocurre en un clima de creciente irritación social por apagones, escasez de combustible, falta de agua y deterioro de servicios básicos. En varios barrios habaneros se han reportado cacerolazos y protestas espontáneas, especialmente durante jornadas de cortes eléctricos prolongados.
Crofs cerró su publicación con una frase que refleja el ambiente de tensión en algunos repartos de La Habana: “Mi reparto se prepara para las protestas, ya se comienzan a escuchar los calderos sonar”.
Transporte, combustible y apagones: una crisis que se acumula
La falta de guaguas no aparece como un hecho aislado. En los últimos meses, el transporte estatal cubano ha sufrido fuertes recortes por la escasez de combustible y el deterioro acumulado del parque automotor.
Las autoridades anunciaron recientemente una reducción de los servicios nacionales, con ómnibus interprovinciales limitados a tres frecuencias semanales en varias rutas y trenes de larga distancia con salidas muy espaciadas. Aunque esas medidas afectan sobre todo los viajes entre provincias, el deterioro del sistema también se siente en la movilidad diaria dentro de La Habana.
A esto se suman apagones de larga duración y problemas de abastecimiento que han golpeado la vida cotidiana. La electricidad, el agua, el gas, el carbón y el transporte se han convertido en preocupaciones simultáneas para muchas familias cubanas.
El túnel de la bahía, una obra de 733 metros inaugurada en 1958, vuelve así a convertirse en símbolo de una crisis más amplia. Lo que debería ser un paso rápido entre dos zonas de la capital terminó convertido en una caminata forzada para personas que solo intentaban volver a casa.





















