Lo que debía ser pura celebración por el emotivo reencuentro familiar de El Yonki en Punta Cana, terminó convirtiéndose en un acalorado debate político en el perfil de Instagram de su esposa, Ani Dieppa.
Conocida en el mundo de la farándula como La Súper Friki, la influencer no tuvo reparos en soltar todo su arsenal cuando un internauta cuestionó su decisión de organizar la cita en República Dominicana en lugar de viajar a la Isla. El usuario encendió la mecha al comentar: «Pero si se podía ir a Cuba también cuál es la diferencia».
Fiel a su estilo directo y sin filtros, Ani dejó bien clara su postura de cero tolerancia hacia la cúpula castrista, negándose en rotundo a que sus dólares terminen en los bolsillos del régimen. Su respuesta fue lapidaria: «¿Cuál es la diferencia? Que no me da la gana de darle mi dinero a a la dictadura, que no me da la gana de pisar ese país con sus comunistas dentro, ya viste cuál es la diferencia, abajo la dictadura, viva Cuba libre».

La tiradera digital no paró ahí. Otro detractor intentó dejarla en evidencia recordándole que, en el pasado, ella sí había viajado a territorio cubano, sugiriendo que su actual discurso anticastrista era pura hipocresía. Sin embargo, La Super Friki desenfundó rápidamente para explicar el doloroso motivo detrás de aquel único vuelo, dejando a sus críticos sin argumentos.
Con evidente molestia, aclaró la situación: «Mira infeliz fuimos a Cuba porque su mamá estaba muy enferma y ya falleció y más nunca hemos regresado, pero nunca nos han visto ir a discotecas ni cosa semejante, metánse en sus vidas y no sean tan estúpidos y metidos que yo hago lo que me de la gana y si no voy porque no me da la gana y punto, que bola?».

Lejos de rendirse, el mismo usuario volvió a la carga acusándola de mantener a la dictadura a través de su propio emprendimiento, señalando que «con tener una agencia de viajes estás aportando a ese país». Fue entonces cuando Ani desmontó la acusación explicando cómo funciona La Super Friky Travels, su agencia orientada precisamente a facilitar abrazos en terceros países, burlando el control hotelero estatal de la Isla.
Para zanjar el asunto de su negocio, respondió tajante: «Verdad que usted a la escuela no fue a hacer nada. Primero averigua, mi agencia es de turismo para el mundo entero menos para Cuba. ¿En qué carajo yo estoy con ellos mi agencia es para conocer el mundo? Primero averigua, yo ni mando paquetes ni remesas, por favor, habla con base, dan pena».

Toda esta controversia destapó una de las heridas más profundas de la diáspora cubana: el choque entre quienes prefieren boicotear económicamente al régimen y los que priorizan ver a los suyos, sin importar a quién le paguen el pasaje y el hotel.
A pesar del mal rato en los comentarios, el objetivo principal del viaje fue un éxito rotundo. Este es el segundo escape que Ani organiza a Punta Cana; ya en julio de 2024 había coordinado una logística idéntica para que el reguetonero pudiera disfrutar de su hija Alejandra. La pareja, que selló su amor en una boda en Miami el 3 de agosto de 2025, prefirió quedarse con lo positivo de la escapada. El Yonki celebró la unión compartiendo un clip que superó los 10,800 «me gusta», acompañado de una frase contundente: «Hay cosas que el dinero no puede comprar. Un amor real, te amo mi bebé».
Para Ani, estar en el ojo del huracán no es nada nuevo. Apenas arrancando este 2026 ya había tenido que sacar las garras para defender su derecho a las cirugías estéticas frente a los «haters». Pero si algo dejó claro este nuevo cruce de palabras, es que su posición contra la dictadura de La Habana es absolutamente innegociable.





















