Cynthia Klitbo estuvo seis años sola. Nadie preguntó nada. Ahora tiene novio y tiene 29 años menos que ella, y de repente todos tienen una opinión. La actriz fue a El Gordo y La Flaca a decir lo que pensaba, sin filtros.
La actriz mexicana no llegó a El Gordo y La Flaca a pedir permiso ni a dar explicaciones. Llegó a hacer preguntas. «¿Nadie preguntó nada cuando Alexis Ayala estaba casado con una mujer más joven?», disparó, poniendo el dedo en el punto exacto del debate. Y añadió otro ejemplo con más peso internacional: Robert De Niro, aplaudido por tener una pareja 30 años menor, frente a la misma dinámica que en una mujer genera críticas y titulares.
El argumento de Klitbo es simple y difícil de refutar: la sociedad tiene un doble estándar que juzga a las mujeres con una severidad que no aplica a los hombres en situaciones idénticas.
«En una sociedad patriarcal, las críticas hacia las mujeres son más severas», dijo, y no esperó que nadie estuviera en desacuerdo.
La actriz subrayó algo que sus críticos parecen haber olvidado: estuvo seis años sin pareja y nadie se interesó por su vida amorosa. Ahora que encontró a alguien que la hace feliz, la diferencia de edad se convirtió en tema de conversación nacional.
«Nadie se metía en mi vida cuando estaba sola, ¿por qué meterse ahora?», planteó, con la lógica de quien sabe exactamente qué argumento está haciendo.
A los que insisten en opinar, Klitbo les tiene una respuesta corta: «Consíganse una vida.» No es hostilidad, es invitación a la reflexión.
Dos detalles que completan el cuadro. Primero, la aprobación de su hija, que fue contundente: «Mi mamá está muy feliz y tiene una muy buena pareja.»
Cuando la persona que más te conoce da esa opinión, es difícil argumentar que hay algo malo en la relación.
Segundo, el matrimonio. Klitbo fue directa: no lo ve en su horizonte. «Ya estoy muy vieja para esas cosas», dijo, con el desparpajo de alguien que ha decidido disfrutar lo que tiene sin necesidad de que tenga un certificado oficial. La relación existe, funciona y la hace feliz. El altar puede esperar indefinidamente.





