Cuba realiza prueba piloto de refinación de crudo nacional mientras el déficit energético supera los 2,100 megavatios
La planta Hermanos Díaz, en Santiago de Cuba, procesó crudo nacional por primera vez en la historia y obtuvo diésel, fuel-oil y nafta solvente. El régimen lo anunció como un hito. Lo es, pero no del tipo que celebra un país en condiciones normales: es el hito de quien, acorralado porque se le acabó la regalía del petróleo venezolano y el ruso no le es suficiente, tiene que aprender a refinar su propio crudo pesado y sulfuroso porque no le queda otra opción.
El mismo miércoles 3 de junio, el Sistema Electroenergético Nacional operaba con un déficit de más de 2,100 megavatios. Una falla en la subestación Apolo de La Habana provocó un apagón en cadena que dejó sin electricidad a múltiples municipios de la capital. Mientras, desde Moscú, Rusia anunció nuevos proyectos de cooperación en energía, agricultura y biofarmacéutica. Cuba refina, Cuba se apaga y Cuba espera que Rusia llegue. Los tres titulares juntos cuentan mejor que cualquier análisis el estado real de la isla.
El hito que no debería serlo
Cuba necesita aproximadamente 100,000 barriles de petróleo diarios para satisfacer su demanda energética. Solo 40,000 provienen de producción nacional. El resto dependía históricamente de Venezuela y, en menor medida, de Rusia. Con ambos suministros reducidos o interrumpidos, la isla lleva meses en crisis terminal.
En ese contexto, la prueba piloto en la planta Hermanos Díaz de Santiago de Cuba representa un giro de necesidad: por primera vez, las refinerías cubanas procesaron crudo nacional, un petróleo de alta densidad y alto contenido de azufre que hasta ahora se consideraba demasiado complicado para refinar localmente.
El resultado fueron 20,000 toneladas de diésel, fuel-oil y nafta solvente. Irenaldo Pérez Cardoso, director adjunto de la Unión Cuba-Petróleo (Cupet), explicó que el diésel obtenido es esencial para reducir la viscosidad del petróleo pesado en los pozos y para alimentar las centrales termoeléctricas, que generan el 40% de la electricidad del país. Una prueba anterior solo había logrado producir nafta solvente. Esta vez fue más. Cupet también explora refinar crudo más ligero de yacimientos en el occidente del país y trabaja en eliminar la dependencia de la nafta solvente importada. Son pasos reales, pero insuficientes frente a la magnitud del déficit.
Ese mismo día, el miércoles 3 de junio, el Sistema Electroenergético Nacional (SEN) comenzó el día con una afectación sostenida y un déficit que superó los 2,100 megavatios.
Para tener contexto: Cuba tiene una capacidad instalada teórica de alrededor de 3,500 megavatios, pero buena parte de sus plantas generadoras llevan meses fuera de servicio por falta de combustible, piezas de repuesto o averías acumuladas. Una falla en la subestación Apolo de La Habana desencadenó ese día un apagón en cadena que sacó de servicio varias unidades generadoras y dejó sin electricidad a múltiples municipios de la capital.
Desde principios de 2026, los apagones en Cuba superan regularmente las 20 horas diarias en muchas provincias, paralizando la economía, los servicios de salud y la vida cotidiana de millones de personas. En Guanabacoa, los vecinos salieron a protestar con cacerolas contra cortes de hasta 26 horas. La respuesta del régimen fue desplegar policías que, según testigos, no reprimieron. Señal de que ya ni la represión alcanza para contener el agotamiento.
Las promesas llegan desde Rusia
El mismo día, Moscú anunció que mantiene en marcha varios proyectos conjuntos con Cuba en energía, agricultura y biofarmacéutica.
El último cabo que le tiraron los rusos a los cubanos data de marzo de 2026, cuando un petrolero ruso con 100,000 toneladas de crudo llegó a Cuba y alivió temporalmente la crisis de combustible.
Apenas sirvió para unas semanas. La dependencia de Cuba de ese tipo de entregas puntuales es estructural, no coyuntural. Rusia es hoy el principal aliado externo del régimen, pero sus propios recursos están comprometidos por la guerra en Ucrania y sus exportaciones energéticas están bajo escrutinio internacional.
Los proyectos anunciados en energía ahora, podrían significar mantenimiento de plantas, asistencia técnica o nuevos suministros de crudo. O podrían ser, como tantos anuncios anteriores, declaraciones de intención que tardan años en materializarse, si es que lo hacen.
Parches sobre una infraestructura en colapso
La suma de los tres elementos — refinación local, déficit récord y promesas rusas — dibuja un sistema energético que sobrevive a base de improvisación. Cuba produce algo de su propio diésel por primera vez, pero no tiene capacidad para cubrir ni la mitad de lo que necesita. Recibe petróleo ruso en entregas puntuales, pero no tiene contrato estable ni suministro garantizado. Y su infraestructura de generación eléctrica se cae en cadena cada vez que falla una subestación, porque no hay piezas para repararla ni combustible para mantenerla operando.
Mientras tanto, los cubanos siguen comprando velas, cargando baterías portátiles y organizándose por barrios para saber cuándo habrá luz. La planta Hermanos Díaz refinó crudo nacional por primera vez. Fue noticia. Pero esa noche, en La Habana, igual se fue la luz.
FUENTES UTILIZADAS
- El Universal (refinación crudo): https://www.eluniversal.com.mx/mundo/cuba-refina-por-primera-vez-crudo-nacional-obtiene-diesel-fuel-oil-y-nafta-solvente-en-prueba-piloto/
- Directorio Cubano (apagones): https://www.directoriocubano.info/noticias/apagones-en-cuba-empeoran-este-miercoles-deficit-supera-los-2100-mw-y-el-sen-sigue-afectado-todo-el-dia/ , https://www.directoriocubano.info/acontecer/falla-subestacion-apolo-apagon-la-habana/ y https://www.directoriocubano.info/acontecer/rusia-anuncia-proyectos-conjuntos-cuba-energia-agricultura-biofarmaceutica/





















