Summer, Icee y Muffin van al hospital todos los días y los niños los esperan más que a los médicos. Tienen contrato, horario de trabajo y sus días libres: los tres perros que hacen llorar de alegría a los niños del Mount Sinai
En el Hospital Infantil Mount Sinai de Nueva York hay tres empleados que nunca faltan, nunca se quejan y siempre logran lo que los médicos a veces no pueden: que un niño asustado se relaje. Se llaman Summer, Icee y Muffin, son perros de terapia entrenados para trabajar en entornos hospitalarios y tienen un contrato de 40 horas semanales.
La diferencia entre estos perros y los programas de visitas con mascotas voluntarias es fundamental. Aquellos llegan un par de horas los sábados. Summer, Icee y Muffin están de lunes a viernes, ocho horas diarias, recorriendo los pasillos del Hospital Infantil Mount Sinai junto a su manejador clínico. Conocen las rutinas, reconocen a los pacientes y saben cuándo alguien necesita compañía sin que nadie se lo indique.
Su presencia va mucho más allá de dar cariño. Los tres perros están entrenados para acompañar a los niños durante procedimientos médicos de alta complejidad, incluyendo punciones espinales. Varios pacientes y familias han descrito cómo la presencia de uno de los perros durante esos momentos transformó completamente su experiencia: menos ansiedad, menos resistencia, menos trauma posterior.
El protocolo es estricto. Todo el personal, los pacientes y sus familiares deben desinfectarse las manos antes y después de cualquier contacto con los animales. Los perros reciben aseo profesional semanal y limpieza diaria. Su salud se monitorea con la misma atención que la de cualquier miembro del equipo clínico.
Y como cualquier empleado, tienen derecho a descanso. Cuando salen del hospital, son simplemente mascotas. Duermen, juegan y se desconectan del entorno clínico hasta el día siguiente.
Ah! Y cómo pueden ver aquí debajo, tienen página en Instagram también.
Los testimonios de familias que han pasado por el programa describen conexiones emocionales que perduran mucho después del alta. Para un niño que pasa semanas o meses en un hospital, tener un ser vivo que aparece cada mañana sin bata blanca y sin jeringa puede ser la diferencia entre sobrevivir el tratamiento y sobrevivir la experiencia.
El Hospital Infantil Mount Sinai lleva años siendo referencia en innovación pediátrica. Con Summer, Icee y Muffin, apostó por algo que ningún fármaco puede replicar: presencia incondicional.
FUENTE
Associated Press (YouTube): https://www.youtube.com/watch?v=fXQeYymLNuY


















