Cubana rechaza última campaña propagandística en la isla: «Mi firma no la doy, porque mi dignidad no tiene precio»

Havana
muy nuboso
30.2 ° C
30.2 °
30.2 °
58 %
3.6kmh
75 %
Vie
30 °
Sáb
29 °
Dom
30 °
Lun
30 °
Mar
30 °

La cubana rechazó públicamente en sus redes sociales la campaña «Mi Firma por la Patria». Su declaración se ha convertido en símbolo del rechazo popular

«No puedo firmar para validar el hambre» dijo la cubana y luego agregó: «Mi firma pertenece a la esperanza de un cambio real, no a la continuidad de nuestra agonía», convirtiendo su testimonio, es un rechazo viral que resume el sentir de millones.

El 19 de abril, el mismo día del aniversario 65 de Bahía de Cochinos, el régimen cubano lanzó una campaña de recogida de firmas llamada «Mi Firma por la Patria» para respaldar su Declaración «Girón es hoy y es siempre.» Los libros se abrieron en comunidades, centros laborales, escuelas y entidades estatales de todo el país. El propio Díaz-Canel firmó en Playa Girón. La campaña fue organizada desde el Departamento Ideológico del Comité Central del Partido Comunista. Días después, una cubana llamada Claudia González publicó en Facebook la respuesta que el régimen no quería leer.

«No firmo. Y lo digo con el dolor de quien ve a su patria desangrarse»

El texto de Claudia González no tiene la frialdad de un comunicado político. Tiene la temperatura de alguien que está harta. «Hoy el gobierno cubano despliega un nuevo circo: una recogida de firmas. Salen a las calles con sus carpetas y su retórica vacía, pidiéndole al pueblo que selle con tinta su propia condena», escribió. Y luego, con una precisión que pocos discursos oficiales alcanzan, fue desgranando todo lo que su firma no puede avalar.

No puede firmar para validar el hambre. No puede firmar para aceptar que un niño cubano se vaya a la cama sin comer mientras los dirigentes exhiben barrigas llenas y mesas servidas. No puede firmar a favor de un sistema que encarcela el pensamiento y premia la delincuencia. No puede dar su nombre a un papel que ignore las horas interminables de apagones, la destrucción de las escuelas, los hospitales donde no hay ni una aspirina. «No apruebo sus mentiras ni su corrupción disfrazada de sacrificio», escribió. «Lo que quiero, y lo que gritamos millones, es LIBERTAD.»

La publicación en Facebook se viralizó de inmediato. Cientos de cubanos dentro y fuera de la isla respondieron con una sola frase: yo tampoco firmo.

Sus palabras resumen el sentir de millones que se niegan a avalar con su nombre la miseria y la represión.

Claudia González no está sola. José Daniel Ferrer, líder de la UNPACU, llamó públicamente a no firmar desde el primer día, calificando la iniciativa de apoyo a la «tiranía.» La activista Lara Crofs también rechazó participar. El historiador cubano Jorge Luis León la describió como «una fantochada, un acto tan miserable y tan bajo que desnuda la esencia chapucera de este régimen.» Y el analista Manuel Cuesta Morúa advirtió que en una circunstancia en que la impopularidad del régimen es altísima, el gobierno intenta demostrar popularidad obligando a firmar para legitimar «una revolución que en los últimos años va languideciendo.»

Entre los comentarios al post de González, un usuario resumió el sentimiento con una frase que vale más que cualquier análisis: «Mi firma es un plato de comida que le hace falta a este país.»

Claudia González cerró su texto con una declaración que el régimen no puede confiscar: «Mi firma pertenece a la esperanza de un cambio real, no a la continuidad de nuestra agonía. No firmo por el pasado, yo apuesto por el futuro. ¡Viva Cuba Libre! Patria y Vida.»

Lo que el régimen llama «sociedad civil»

La campaña «Mi Firma por la Patria» fue presentada oficialmente como una propuesta espontánea de la sociedad civil cubana. La realidad es otra: fue anunciada por Yuniasky Crespo Baquero, jefa del Departamento Ideológico del Comité Central del PCC, y sobre quien pesan varias acusaciones de corrupción durante su estancia «política» en San José de las Lajas, Mayabeque, según El Vigía de Cuba, que en un artículo la presenta como «cercana a altos dirigentes y con una trayectoria marcada por ambición y habilidad para mantenerse dentro de las estructuras de poder.» En otro la vincula con redes de influencia y la presenta como ejemplo de una nueva élite burocrática con acceso a negocios y privilegios.

Lo hizo Yuniasky durante el V Coloquio Internacional Patria celebrado en La Habana; y luego, el secretario de Organización del partido, el más que misógino Roberto Morales Ojeda, el recordado como «Pi 3.14» de sus años como estudiante en Ciencias Médicas, Cienfuegos, convocó públicamente a la «movilización masiva.» Los libros se abrieron en todas las estructuras del Estado.

No es la primera vez que el régimen recurre a este mecanismo. En septiembre de 2025 ejecutó una campaña idéntica en apoyo a Nicolás Maduro, en la que el Ministerio de Educación movilizó a estudiantes y exigió firmas a niños y adolescentes bajo amenaza de ser etiquetados como «contrarrevolucionarios.» Esta vez el contexto es aún más revelador: el propio Díaz-Canel había admitido días antes, el 16 de abril, que en Cuba «se carece de combustible absolutamente para casi todo.» Que en ese escenario el régimen salga a pedir firmas de apoyo popular dice mucho sobre la naturaleza del ejercicio.

Nada, que el régimen seguirá contando sus firmas. El pueblo cubano seguirá contando los apagones.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

¿Quieres reportar algo?

Envía tu información a: [email protected]

Lo más leído

Quizás te interese

¡RECARGA X 6 + Internet Nocturno!RECARGAR
+