El disco que salvó la carrera de Celia Cruz: $10,000 y ninguna regalía. Una joya que entró a la Biblioteca del Congreso

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La historiadora cubana Rosa Marquetti revela el negocio que le hicieron a Celia Cruz: un contrato de $10,000 por un álbum que hoy es patrimonio cultural de EE.UU.

Esta es la historia detrás de «Celia & Johnny», el disco más importante de su carrera, que firmó por $10,000 con Fania Records, sin un centavo de regalías. La investigadora cubana Rosa Marquetti reconstruye la historia del contrato que marcó el renacimiento de Celia Cruz y la gloria de Fania

La historiógafa musical cubana Rosa Marquetti Torres, investigadora y productora graduada de filología por la Universidad de La Habana, reveló en un reciente video los detalles del contrato que firmó Celia Cruz con Jerry Masucci, fundador de Fania Records, para grabar en 1974 el álbum que cambiaría para siempre el rumbo de su carrera. El disco se llamó «Celia & Johnny» y hoy forma parte del Registro Nacional de Grabaciones de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos. Celia cobró $10,000 y no vio ni un centavo más.

Cómo Masucci convenció a Celia para firmar con Fania

Según relata Rosa Marquetti, todo comenzó cuando los directivos de Fania vieron a Celia Cruz en el estreno de «Hommy», una Latin-Opera, y decidieron en ese momento que querían firmarla. La propuesta de Celia fue cautelosa: un solo disco para ver qué pasaba. La idea de firmar UN SOLO DISCO fue de Celia, pues ya ella tenía experiencia en la industria discográfica y se protegía de seguir con Fania si el resultado del primer disco no era el que esperaba o si no se sentía cómoda con el trabajo con ellos.

Jerry Masucci, el abogado neoyorquino de origen italiano que cofundó Fania junto a Johnny Pacheco en 1964, le ofreció entonces un contrato por $10,000 sin cláusulas de regalías. Celia lo aceptó. Lo que nadie calculó entonces fue la magnitud de lo que estaban a punto de crear.

Para 1974, la carrera de Celia Cruz atravesaba un bache. Había llegado a Nueva York en 1962 tras exiliarse de Cuba, triunfado con la Sonora Matancera y luego con la orquesta de Tito Puente, pero a principios de los 70 los estilos latinos que crecían en Estados Unidos la habían desplazado. Johnny Pacheco, director musical de Fania y cofundador del sello, tenía una teoría: Celia no necesitaba grandes orquestas, lo que necesitaba era volver a sus raíces.

El disco que nadie esperaba y que lo cambió todo

Pacheco reunió un grupo pequeño y potente: el pianista Papo Lucca, el tresero Charlie Martínez, percusionistas de distintas tradiciones caribeñas, y él mismo al frente con su flauta, güiro y maracas. El resultado fue «Celia & Johnny», grabado en Good Vibrations Sound Studios en Nueva York y publicado por Vaya Records, el sello subsidiario de Fania.

El disco fue un fenómeno instantáneo. Incluyó «Quimbara», que se convirtió en uno de los temas más emblemáticos de Celia Cruz, y otros cortes que mostraban a una artista completamente liberada vocalmente, especialmente en los pasajes improvisados. Fania obtuvo un disco de oro. Celia volvió a ser la reina indiscutida de la salsa a nivel internacional. Masucci y Pacheco se embolsaron las ganancias.

Celia Cruz, según recordó siempre, consideró «Celia & Johnny» su logro más importante como artista. La Biblioteca del Congreso de Estados Unidos lo incluyó en 2014 en su Registro Nacional de Grabaciones como obra «culturalmente, históricamente y estéticamente significativa.» En 2015, Billboard lo listó entre los 50 álbumes latinoamericanos esenciales de los últimos 50 años. Pero Celia cobró por él $10,000 y punto.

La historiadora que rescata estas memorias

Rosa Marquetti Torres lleva décadas documentando la historia de la música cubana y latina desde una perspectiva rigurosa y académica. Graduada de filología por la Universidad de La Habana, su trabajo como investigadora y productora la ha convertido en una de las voces más autorizadas para reconstruir no solo los logros artísticos sino también las condiciones reales en que esos logros ocurrieron: los contratos, los poderes, los errores y las injusticias que marcaron a generaciones de músicos cubanos que triunfaron lejos de su isla.

La historia del contrato de «Celia & Johnny» es una de esas historias. Un error de negocios que en nada desluce la grandeza del disco, pero que dice mucho sobre cómo funcionaba la industria discográfica de los años 70 y sobre cuánto dinero generaron los artistas cubanos del exilio para sellos que se quedaron con casi todo.

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