El actor cubano Armando Tomey volvió a referirse públicamente a la situación que atraviesa Cuba mediante un mensaje publicado en redes sociales, donde compartió una reflexión personal sobre el vínculo emocional que mantienen muchos emigrados con la realidad de la isla.
En una publicación acompañada de un video, el intérprete relató un encuentro casual con un ciclista argentino que le preguntó por su país. Ese breve diálogo, según explicó, despertó en él y su esposa una profunda tristeza al pensar en las dificultades que enfrentan millones de cubanos.
“Se me entristeció el paseo. El ciclista nos preguntó por Cuba. Cuba padece miseria, represión y grita libertad. Aunque vivas afuera y tu vida sea placentera y confortable, el dolor y la tristeza por los tuyos que sufren calamidades y represiones, hundidos en la oscuridad y desesperanza te recuerdan que formas parte de ese mundo absurdo”, escribió el actor.
El mensaje generó reacciones entre seguidores y otros usuarios que comentaron la publicación, donde Tomey insistió en la responsabilidad moral que sienten muchos emigrados hacia quienes permanecen en el país.
“No se puede mirar a otro lado sabiendo que los tuyos sufren, al menos ser honestos y expresar tu dolor y solidaridad con ellos. Los que nos fuimos no hemos perdido el derecho a opinar. Formamos parte de nuestra patria y nuestro pueblo”, añadió en la misma conversación digital.
Durante décadas, Armando Tomey fue una figura habitual en la televisión y el teatro cubanos. Su rostro se volvió familiar para el público gracias a su participación en populares producciones dramáticas, entre ellas la telenovela “Sol de Batey”, considerada uno de los clásicos del género en Cuba. A lo largo de su carrera también intervino en otras series y dramatizados que marcaron la programación televisiva de varias generaciones.
El sistema cultural cubano ha estado históricamente centralizado bajo instituciones estatales, lo que implica que la mayoría de las producciones audiovisuales y teatrales dependen de estructuras públicas. Aunque esto permitió durante años el desarrollo de una sólida tradición escénica, también ha sido criticado por limitar la autonomía profesional y las oportunidades económicas para muchos artistas.
En 2013, Tomey decidió abandonar Cuba junto a su esposa, Raisa Ramos, y sus hijos para establecerse en Estados Unidos. Posteriormente explicó que la decisión estuvo motivada por las dificultades económicas y las limitadas perspectivas profesionales que enfrentaba.
En una entrevista recordó que, a pesar de su reconocimiento como actor, la situación material resultaba cada vez más difícil. Según relató en aquel momento, sentía que en la isla “vivía para sobrevivir, no para prosperar”.
Desde su llegada a Miami, el actor ha continuado vinculado al ámbito cultural. Ha participado en proyectos teatrales y en diversas iniciativas artísticas dentro de la comunidad cubana del sur de Florida, al tiempo que se ha adaptado a nuevas actividades profesionales
Las declaraciones de Tomey se suman a las de otros artistas y figuras públicas cubanas que, desde el exilio, comentan con frecuencia la situación social y económica del país.
En los últimos años, el debate sobre el papel de la diáspora en la discusión pública sobre Cuba se ha intensificado, especialmente tras el aumento de la migración y las protestas registradas en la isla en julio de 2021. Muchos emigrados sostienen que la distancia geográfica no elimina su vínculo con la nación ni su derecho a expresar opiniones sobre su futuro.
En ese contexto, las palabras del actor reflejan un sentimiento compartido por numerosos cubanos fuera del país: la sensación de vivir entre dos realidades, una marcada por las oportunidades del exterior y otra por la preocupación constante por familiares y amigos que permanecen en la isla.



















