Dos personas murieron en un barrio habanero tras no poder ser trasladadas de urgencia a un hospital por la falta de combustible. Son, según denuncias locales, las primeras víctimas visibles de una crisis que continúa agravándose y que han dividido a una parte del exilio cubano, entre los que respaldan la opción del “cero combustibles” para Cuba y los que la critican.
«La opción de un sector de cubanos emigrados de aplaudir el cero combustible para Cuba ya tiene sus primeros efectos con la muerte de dos personas en el barrio que no pudieron ser trasladadas de urgencias a los hospitales», dijo el investigador Julio González Pages.
«Muchos comercios de alimentos comenzaron a cerrar, al igual que sitios de asistencia para personas con capacidades reducidas. El síndrome de encierro sin electricidad, comida, agua y trasportación deja a los adultos mayores en sus casas/reclusorios», añadió.
Pages indicó que las familias no pueden visitarse si viven en municipios distantes, y numerosos cuidadores han abandonado sus empleos ante la imposibilidad de trasladarse.
La crisis con el combustible que vive la isla se agrava por día, sin embargo, en varias publicaciones han salido imágenes sobre servicentros que tienen todo garantizado para abastecer a la policía y otros cuerpos del Ministerio del Interior, que por lo general son utilizadas para reprimir las protestas de la población y a los opositores.
Entretanto ya el litro de combustible vale más de 3000 pesos en el mercado informal y los cubanos solo tienen derecho a 20 litros en los Cupets que venden en dólares.

















