Un ciudadano cubanoamericano identificado como José Antonio Vera, de unos 60 años y con más de cuatro décadas viviendo legalmente en Estados Unidos, sufrió una crisis asmática grave durante una intervención de agentes de inmigración en su centro laboral, la empresa All America Precast, según denunció en redes NiO Reportando un Crimen y replicaron otras publicaciones posteriores.
De acuerdo con esa versión, el hecho ocurrió alrededor de las 7:30 a.m., cuando agentes de ICE entraron en la planta y redujeron a Vera en el suelo.
Compañeros de trabajo afirman que el hombre no intentó huir ni ofreció resistencia y que varios empleados se acercaron a los agentes para insistir en que se trataba de un ciudadano estadounidense. En el mismo relato se subraya que Vera presenta limitaciones en las piernas por un accidente previo, lo que dificultaría moverse con rapidez.
Los testimonios describen un ambiente de pánico dentro y fuera de la instalación. Parte del personal salió corriendo, no necesariamente por estatus migratorio, sino por el nerviosismo ante un operativo que, según quienes lo vivieron, se sintió caótico e imprevisible.
En medio de la inmovilización, Vera comenzó a presentar dificultades respiratorias severas. Trabajadores dijeron que apenas podía respirar y que esa situación obligó a detener la actuación en ese punto, por el riesgo de un desenlace fatal.
Finalmente, siempre según las publicaciones revisadas, Vera fue liberado en el propio lugar y los agentes se retiraron. Hasta el momento, no se ha difundido una explicación oficial sobre por qué fue sometido si, como aseguran los presentes, era ciudadano estadounidense. Tampoco está claro si se trató de un error de identificación, un intento de verificación de identidad o una acción dirigida a otra persona en el área de trabajo. En lo difundido, no aparece una versión atribuida a ICE ni a la empresa.
El episodio reabre un debate sensible en el sur de Florida: el impacto humano de los operativos migratorios en centros laborales.
Aun cuando las acciones se orienten a localizar a personas sin estatus, los escenarios de fuerza, confusión y tensión pueden escalar en segundos y derivar en crisis médicas o lesiones, incluso en residentes legales o ciudadanos. Para trabajadores latinos, el efecto inmediato suele ser el mismo: miedo, parálisis y una rutina que queda marcada por la idea de que una verificación puede salirse de control.

















