Cuba no es una opción: anciano cubano deportado de los EE.UU. se reinventa como barbero en México

Havana
cielo claro
23.1 ° C
23.1 °
23.1 °
88 %
5kmh
0 %
Vie
28 °
Sáb
28 °
Dom
29 °
Lun
27 °
Mar
23 °

Felipe Muñoz llegó a Villahermosa con 70 años y una frase que suena sencilla solo en apariencia: empezar de cero. Venía deportado desde Estados Unidos, con la vida cortada en dos y sin el margen de tiempo que suele acompañar a los recomienzos. En el Parque Juárez, en pleno centro de la ciudad, armó un pequeño puesto de trabajo con una silla improvisada, tijeras, bata blanca y la misma destreza que acumuló durante más de tres décadas detrás de una navaja. A falta de un local, hizo del parque su barbería. A falta de red, se sostuvo en el oficio. Tabasco Hoy lo retrató así: un hombre que no pide compasión, cobra 50 pesos por corte y se instala cada día con una rutina obstinada, como si el orden del trabajo pudiera compensar el desorden del destino; pero a Cuba no parece querer regresar porque esa, no es una opción para nadie; o casi nadie.

El detalle más revelador de su historia no es la silla ni el parque, sino el origen de sus herramientas. Muñoz contó que pudo comprarlas con una tarjeta de crédito que todavía conservaba de Estados Unidos, una clase de resto material de la vida anterior que, por capricho o ironía, terminó financiando su nueva vida del otro lado de la frontera.

Según sus propias palabras, empezó a trabajar prácticamente de inmediato tras llegar a Tabasco, a finales de 2024, y en sus clientes se mezclan familias mexicanas, trabajadores de paso y otros migrantes que se reconocen en el mismo relato: el de la ruta que no terminó donde se suponía.

Ese “donde se suponía” es importante, porque la historia de Muñoz es única. En los últimos años, México se ha convertido en una estación larga —a veces definitiva— para cubanos que no lograron asentarse en Estados Unidos o quedaron atrapados en el limbo de procesos migratorios, detenciones y deportaciones. Tal vez miles” de cubanos se vieron forzosamente obligados a cambiar la ruta y rehacer planes en territorio mexicano, no como aventura romántica sino como alternativa de supervivencia.

noticia que puedes leer: El sueño mexicano: cubanos que cambiaron la ruta hacia Estados Unidos por un nuevo hogar

La deportación hacia México, además, tiene sus propias formas de crueldad: no siempre devuelve a la persona a su país de origen, sino que la deja en un territorio donde puede no tener vínculos, dinero, familia o papeles claros; como por ejemplo, en el caso de Pedro Lorenzo Concepción, narrado por El País: un cubano que terminó en Cancún tras ser expulsado de Estados Unidos y que describía su nueva condición como la de alguien “como un fantasma”, dependiendo de la ayuda de su esposa, aún en Florida, mientras la familia intenta sostenerse a distancia.

Sin embargo, la historia de Muñoz tiene un matiz diferente a la de Concepción, quien parece todavía anclado a los EE.UU. Muñoz aparece en el reverso de esa narrativa: un hombre mayor, deportado, que decide que su única defensa es un trabajo visible y cotidiano, de cara a la gente.

Ahora, el anciano cubano enfoca su mirada hacia España, donde lo esperan hijas y nietos, y el parque es una estación de paso, no un destino soñado. Pero mientras ese reencuentro no llega, cada corte opera como una declaración práctica: Cuba no es una opción, Estados Unidos ya no fue, y México —con todo lo precario y lo duro— se convierte en el lugar donde la vida continúa.


DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

¿Quieres reportar algo?

Envía tu información a: [email protected]

Lo más leído

Quizás te interese

¡RECARGA x 3 + Internet Nocturno!RECARGAR
+