La ex presentadora del programade la televisión cubana De la gran escena, María Victoria “Vicky” Gil, otra vez alzó su voz sobre el caso de su hermano, el exministro de Economía y Planificación de Cuba, Alejandro Gil Fernández.
En una entrevista con Telemundo 51, Vicky describió un proceso que, según dijo, se volvió opaco desde que el 2 de febrero de 2024 —Día de la Candelaria— se anunciara su destitución y el traslado a “otras tareas”. Un día después, recordó, Miguel Díaz-Canel le agradeció públicamente los “esfuerzos” realizados.
Sin embargo, en marzo de 2024, cuando ella estaba de visita en La Habana – actualmente reside en España-, la televisión estatal informó que el exministro quedaba bajo investigación del Ministerio del Interior, tras reconocer “errores” en el desempeño de sus funciones y renunciar a sus cargos políticos.
Desde entonces, afirma, cayó “el silencio más absoluto” para la familia y para el país, roto apenas en los últimos días con la confirmación de que a Gil se le imputan delitos graves como espionaje, malversación, falsificación de documentos y evasión fiscal.
“Son delitos extraordinariamente graves”, subrayó Vicky, abogada de profesión y residente en Tenerife, en la entrevista concedida a la periodista Maylín Legañoa. Vicky advirtió además que la calificación por espionaje habilita legalmente al régimen para celebrar un juicio a puerta cerrada, con penas que pueden llegar a cadena perpetua o incluso la pena de muerte.
Sin embargo, un aspecto interesante de la entrevista concedida por Vicky Gil, es cuando esta sostuvo que su hermano no es economista de formación —es ingeniero en explotación del transporte marítimo— y que “solo hizo una tesis de Economía, cuyo tutor fue precisamente Miguel Díaz-Canel”.
Aun así, su hermana no lo exime de responsabilidades: “Alejandro es el arquitecto de la Tarea Ordenamiento y del desastre económico reciente; tendrá que pagar por el daño hecho al pueblo cubano”. Sin embargo, reclamó que cualquier proceso sea “público, transparente, televisado”, y alertó contra convertirlo en “chivo expiatorio” de fracasos estructurales. “¿Alguien puede considerar que Alejandro actuó solo?”, preguntó, apuntando hacia la cúpula gobernante.
La entrevistada aseguró que su hermano ha rechazado desde el inicio la acusación de espionaje y que no aceptará acuerdos de culpabilidad para obtener un juicio abierto. Dijo que la defensa está en manos del penalista “doctor Solá”, aunque se mostró escéptica frente a un proceso que califica como político. A su juicio, tras un año y medio de instrucción “con un secretismo anormal”, el juicio sería “inminente” y ocurriría antes de que termine el año, sin garantías de publicidad ni de apelación efectiva, pues sería el Tribunal Supremo Popular quien lo juzgaría.
Vicky también explicó que no ha podido viajar a Cuba porque se le venció el pasaporte cubano y no le permiten entrar con el español. Aseguró que la comunicación familiar llega a través de su sobrina, Laura María Gil González, a quien defendió de críticas en redes por alzar la voz solo cuando el caso tocó a su padre. “Ofrezco disculpas al pueblo de Cuba por la sangre que comparto con Alejandro”, dijo, reivindicando al mismo tiempo el derecho a un proceso justo y a que “se conozcan todos los que estaban implicados”.
En su cierre, comparó el ambiente actual con “los tribunales de Moscú” de la era estalinista y pidió elecciones reales. “Cuba ha dejado de interesarle al mundo”, lamentó, aunque prometió seguir denunciando. “Aunque no tenga esperanza, puedo luchar y por lo menos que no sea por no alzar la voz.”

















