Willy Falcón: el narco cubano cubano que evitó una deportación y que no se sabe dónde vive actualmente

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El nombre de Willy Falcón vuelve a circular en medios internacionales tras la publicación del reportaje The Narco Kings of Miami, firmado por el periodista Pedro Medina y difundido este 9 de febrero de 2026, que reconstruye el papel central del narcotráfico cubano-americano en el auge de Miami como uno de los grandes epicentros de la cocaína en los años setenta y ochenta. Según el texto, Falcón —nacido en Alquízar, Cuba— logró evitar su retorno a la Isla tras cumplir una larga condena en Estados Unidos y hoy reside en algún país de América Latina, cuya ubicación exacta permanece sin revelar.

De acuerdo con la investigación, Willy Falcón emigró a Miami en 1967 con apenas doce años, como parte de los llamados Freedom Flights, el programa de reunificación familiar que sacó a cientos de miles de cubanos del país entre 1965 y 1973. La familia —padres y su hermano Gustavo “Tavy” Falcón— se asentó en Little Havana, en una ciudad que entonces aún era mayoritariamente anglosajona. Su infancia y adolescencia, señala Medina, no difirieron demasiado de la de otros inmigrantes de primera generación: escuela pública, trabajos tempranos en la construcción y un fuerte resentimiento hacia el régimen de Fidel Castro, marcado por experiencias directas de represión.

Ese resentimiento fue, según el reportaje, uno de los elementos que facilitaron su entrada en el tráfico de drogas. A finales de la adolescencia, Falcón fue contactado por exiliados cubanos de mayor edad —algunos veteranos de Bahía de Cochinos— que le propusieron vender cargamentos de cocaína para financiar grupos armados entrenados en Centroamérica con el objetivo de invadir Cuba. En aquel momento, la cocaína aún no era percibida socialmente como lo sería después, y la operación contaba con la tolerancia tácita de agencias estadounidenses. El negocio creció rápidamente y dejó de ser un medio para convertirse en un fin.

El salto definitivo llegó cuando Falcón estableció contacto directo con Manuel Garcés, un traficante colombiano que le abrió las rutas de Medellín y Cali. A su alrededor se fue consolidando un núcleo de confianza formado por amigos de la infancia en el exilio, entre ellos Salvador Magluta, quien se convirtió en su contable y mano derecha, y posteriormente su hermano Gustavo. Así nació el cartel conocido como Los Muchachos Corp, una organización que, para finales de los años setenta, introducía en Estados Unidos cerca de mil kilos de cocaína al mes.

El reportaje describe a Los Muchachos como una estructura empresarial más que como una red criminal improvisada. Pasaron de contar dinero en casas particulares a comprar máquinas bancarias de conteo; financiaron con millones de dólares la compra de un banco en Florida para facilitar el lavado; crearon empresas pantalla en Bahamas y Panamá y adquirieron un rancho con pistas aéreas en Clewiston, en el centro del estado. La sede operativa se estableció en un rancho de dos acres en el suroeste de Miami, en lo que hoy se conoce como Horse Country.

El dinero trajo consigo una vida de lujo y excesos. Falcón y su círculo frecuentaban las fiestas del Mutiny Hotel, invertían en propiedades, autos de alta gama y competiciones de lanchas rápidas. Su equipo de carreras, Seahawk, llegó a tener una empresa dedicada exclusivamente a preparar embarcaciones de alto rendimiento. En el plano criminal, el cartel mantuvo vínculos con las grandes organizaciones de la época —Medellín, Cali, Sinaloa y Juárez—, pero fue con Pablo Escobar con quien Willy Falcón desarrolló una relación personal cercana, descrita en el texto como una auténtica amistad.

La caída comenzó en los años ochenta, cuando la administración de Ronald Reagan declaró la “guerra contra las drogas” y creó la South Florida Task Force, encabezada por el entonces vicepresidente George H. W. Bush. Al principio, Falcón y Magluta subestimaron el alcance de la ofensiva estatal, pero a medida que se intensificaron las incautaciones y detenciones, pasaron a la clandestinidad. En octubre de 1991, las autoridades allanaron las residencias de ambos en el sur de Florida. Aunque intentaron huir, fueron capturados; Gustavo Falcón logró escapar y permanecería prófugo durante más de dos décadas.

Tras un proceso judicial marcado por sobornos a jurados, testigos intimidados y asesinados, Willy Falcón fue condenado a veinte años de prisión. Según recoge The Narco Kings of Miami, en 2017, una vez cumplida su sentencia, fue deportado de Estados Unidos, pero consiguió evitar su regreso a Cuba. Desde entonces, reside en algún punto de América Latina, sin que se haya hecho público el país. Sal Magluta, en contraste, recibió una condena de 195 años de cárcel.

El caso volvió al primer plano mediático en 2021 con el estreno del documental Cocaine Cowboys: The Kings of Miami, que revisita la historia de Los Muchachos y su impacto en la ciudad. Para entonces, Gustavo “Tavy” Falcón ya había sido capturado tras veintiséis años prófugo. El periodista T. J. English relata en su libro The Last Kilo que, al ver el documental en prisión, un guardia le dijo que había querido ser como Scarface. La respuesta de Tavy, citada en el reportaje de Medina, fue seca: no; Scarface quiso ser como él.

Por cierto, su hermano, Gustavo Falcón, señalado por su participación en el contrabando de 75 toneladas de cocaína hacia los Estados Unidos entre 1978 y 1991, fue el último de los Cocaine Cowboys en ser capturado, después de estar prófugo durante 26 años.

Su arresto fue de pura casualidad y ocurrió en Kissimmee, Florida, donde había estado viviendo desde 1999 con otro nombre.

Fue detenido por agentes del US Marshals mientras daba un paseo en bicicleta con su esposa y cometió una infracción de tráfico. Al entregar su identidad, su rostro «saltó» en el sistema. Para las fuerzas del orden fue una verdadera sorpresa, pues durante años creyeron que estaba viviendo en México o Colombia, y sin embargo, su descaro lo llevó a vivir no muy lejos, incluso, de una estación policial. Tras su arresto, Gustavo Falcon fue llevado a la cárcel del Condado de Orange, poniendo fin a su largo período como fugitivo después de más de dos décadas evadiendo la justicia.

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