Una de las activistas más perseguidas en Cuba, salió a repartir abrigos y comida entre vulnerables en La Habana

Havana
muy nuboso
18.2 ° C
18.2 °
18.1 °
55 %
7.2kmh
75 %
Lun
18 °
Mar
19 °
Mié
23 °
Jue
24 °
Vie
20 °

La activista cubana Lara Crofs volvió a colocar su nombre en el centro del pulso cívico habanero, esta vez no por una citación o un operativo de cerco, sino por una salida concreta a la calle: comida caliente y abrigos para personas en situación de vulnerabilidad en La Habana, en medio de carencias que ella misma describe como trabajar “sin agua, sin gas y sin electricidad al final”.

En un mensaje publicado este 1 de febrero de 2026, Crofs detalló que lograron entregar 35 comidas —arroz con maíz, picadillo a la habanera, ensalada y boniato con salsa— y más de 50 abrigos, aunque solo repartieron la mitad por la magnitud de la tarea para apenas dos personas. Según explicó, más allá del plato y la ropa, lo central fue “extender tu mano, conversar un rato” y escuchar historias para que quienes duermen a la intemperie no se sientan “solos y en total desamparo”.

El post añade un giro que, en la Cuba de hoy, funciona como denuncia: la presencia cada vez más visible de madres con niños pequeños en la calle, una imagen que Crofs dice haber visto “por primera vez” con esa crudeza. Anunció que regresarán en la semana con medicamentos, pañales y más ropa, advirtiendo que se acercan días fríos y que esas personas corren “mucho peligro” a la intemperie. También agradeció la ayuda de Amelia Calzadilla y de Tony Díaz, a quienes atribuyó el apoyo logístico del transporte y el monitoreo del recorrido por las calles.

La escena contrasta con el historial de hostigamiento documentado alrededor de Crofs: detenciones temporales, vigilancia policial y advertencias para impedirle moverse o participar en acciones públicas, especialmente en fechas sensibles o ante convocatorias ciudadanas. Medios y organizaciones han reportado episodios de arresto y retención, cercos en su vivienda y presiones asociadas a su activismo, además de campañas de difamación y ciberacoso con uso de cuentas anónimas.

En ese marco, el gesto de repartir comida y abrigos también se lee como mensaje político: Crofs insiste en ocupar el espacio público desde una práctica humanitaria que desnuda el vacío institucional frente a la pobreza extrema. Y sí, la acción sugiere algo más que caridad: la voluntad de mantener presencia y relato propio en una ciudad donde el poder suele responder al activismo con contención y desgaste, incluso cuando la actividad se limita a ayudar a otros.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

¿Quieres reportar algo?

Envía tu información a: [email protected]

Lo más leído

Quizás te interese

¡RECARGA X 6 + Internet Nocturno!RECARGAR
+