El cubano Yoduardy Sanchez, de 33 años, murió el miércoles 4 de febrero de 2026 en Irving, Texas, tras un tiroteo que las autoridades investigan como un episodio de furia al volante ocurrido en la intersección de North Belt Line Road y Finley Road. La Policía de Irving informó que recibió el aviso alrededor de las 5:45 p.m. y que, al llegar, los agentes encontraron a Sanchaez herido de bala dentro de un vehículo; fue trasladado a un hospital, donde falleció posteriormente.
Esa misma noche, los investigadores arrestaron a Kenneth Nixon, de 62 años, señalado como presunto responsable del ataque. Nixon enfrenta cargos de asesinato y dos cargos de asalto agravado con un arma mortal, según el parte divulgado por la policía y reportes de prensa. Las autoridades indicaron además que en el automóvil de la víctima viajaban dos pasajeros, quienes resultaron ilesos, recoge Dallas News.
Un affidavit de arresto citado por CBS News Texas añade detalles sobre la secuencia que desembocó en los disparos.


Según testigos que iban dentro del auto de Sanchez, Nixon conducía de manera errática detrás de ellos en una camioneta. Al detenerse ambos vehículos en un semáforo en rojo, el conductor se emparejó, comenzó a gritar y, de acuerdo con esa versión, sacó un arma y disparó varias veces hacia el interior del automóvil, alcanzando a Sanchez. La misma fuente señala que la policía utilizó cámaras de la zona y testimonios para ubicar al sospechoso poco después y arrestarlo en su vivienda.

Mientras el caso avanza en el sistema judicial, familiares y personas cercanas han iniciado una campaña pública para cubrir los costos asociados al proceso posterior a la muerte. En GoFundMe aparece una recaudación titulada “Apoyo para repatriar a Yoduardy Sánchez”, organizada por Lesyanet Rodriguez, quien además abrió otra en FundRaiser, donde se explica que el objetivo es reunir fondos para repatriación internacional, servicios funerarios y trámites legales, con la intención de que pueda descansar en su país natal y recibir “una despedida digna junto a su familia”.
El caso, con sus lógicas diferencias nos recuerda el de otro cubano, Juan Ricardo Hernández, quien murió por la misma causa: tras un incidente en la carretera, se bajó de su auto, fue a requerir al chófer del otro auto por su imprudencia, recibió un golpe, cayó al suelo, se golpeó la cabeza y murió días después. La diferencia con Yoduardy radica en que este, no se bajó nunca de su auto, ni fue quien reclamó.

















